Madrid y Barcelona adelantan posiciones en el índice de ciudades inteligentes de IESE que sigue liderando Nueva York

El índice que publica IESE estudia las ciudades inteligentes en el mundo en función de diferentes parámetros. Madrid y Barcelona son las dos ciudades españolas que presentan un mejor desempeño en esta edición.

Por tercer año consecutivo Nueva York se erige como la ciudad más inteligente del planeta, seguida, como el pasado año, de Londres en segunda posición y París ocupando la tercera plaza de la nueva edición del Índice IESE Cities in Motion (ICIM) que elabora el Centro de Globalización y Estrategia.

El índice que publica IESE estudia las ciudades inteligentes en el mundo en función de diferentes parámetros. Madrid y Barcelona son las dos ciudades españolas que presentan un mejor desempeño en esta edición.

En cuanto al desempeño de las ciudades españolas, hay que bajar al puesto 25 de las 165 ciudades estudiadas, para encontrar a Madrid, seguida de Barcelona, en el puesto 26. Ambas ciudades han mejorado con respecto al índice publicado en 2017, donde ocupaban la plaza 28 y 35, respectivamente.

De manera muy significativa retrocede Málaga, que pasa del puesto 51 al 89 y Sevilla, que pierde 17 posiciones en esta edición, situándose en el 85. En total son 12 las ciudades españolas incluidas entre las 165 más inteligentes del mundo.

Ciudades que caen frente a otras que se mantienen estables

La lista de las diez ciudades más inteligentes del planeta apenas presenta cambios en el último año. El único movimiento es la subida de un puesto de Ámsterdam, que se coloca décima y desplaza a Berlín fuera del top 10. De hecho, la evolución del índice desde 2015 también muestra una gran estabilidad en los primeros diez puestos, salvo por las rivalidades de Londres y Nueva York por la primera posición; la de Hong Kong y Toronto por la octava, y la de Berlín y Ámsterdam por la décima.

Si abrimos el foco del estudio dirigido por los profesores Pascual Berrone y Joan Enric Ricart, para abarcar los primeros cincuenta puestos de la clasificación, se han registrado avances significativos en los dos últimos años, como los de Milán (45), que avanza trece posiciones gracias a su fortaleza en medio ambiente y proyección internacional; Helsinki (22), que sube nueve por su mejor desempeño en las dimensiones de economía, cohesión social y capital humano, y Barcelona (26), que gana ocho puestos por sus mejoras en cohesión social y economía.

También se pueden apreciar caídas destacadas como las de Oslo (23), que desciende once puestos sobre todo por un peor resultado en economía y movilidad y transporte; Tallin (50), que baja diez puestos por la economía y la proyección internacional, o Múnich (37), que desciende nueve por su mala gestión en medio ambiente, proyección internacional y tecnología.

Europa, mejor posicionada

Europa, con 12 ciudades entre las 25 primeras del ranking, vuelve a ser el área geográfica mejor posicionada. Le siguen América del Norte, con seis; Asia, con cuatro (todas en el top 10), y Oceanía, con tres.

Tokio (4) es la ciudad asiática mejor situada y Melbourne (12) es la líder entre las representantes de Oceanía. La primera de Oriente Medio que aparece en la clasificación global es Dubái (60). Buenos Aires(76), por su parte, es la urbe latinoamericana mejor situada. En cuanto a las ciudades africanas, todas se sitúan en posiciones muy retrasadas: Túnez, la primera, no aparece hasta el puesto 134 de la lista.

Evitar el desequilibrio en las ciudades

Aunque esta nueva edición del índice parece confirmar la predominancia de las grandes megaurbes(Nueva York, Londres, París, Tokio o Seúl) entre las ciudades más inteligentes, los autores se apoyan en los ejemplos de ciudades medianas (Ámsterdam, Melbourne o Copenhague) e incluso pequeñas(Reikiavik o Wellington) para destacar que el tamaño importa, pero no es condición imprescindible para obtener buenos resultados.

El informe también destaca que encontrar el equilibrio es un proceso complejo, permanente y que requiere visión de conjunto. No basta con ser bueno en una sola dimensión, ya que eso solo produce ciudades «desequilibradas». Es el caso, por ejemplo, de Montevideo, Bangkok, Kiev y Doha, todas situadas en la segunda mitad de la clasificación.

De hecho, solo un selecto grupo de ciudades, como Ámsterdam, Seúl y Melbourne, son capaces de hacerlo moderadamente bien en todas las dimensiones. Y es que resulta difícil conjugar algunas dimensiones, como el progreso económico con la cohesión social, o la movilidad y el transporte con el medio ambiente. Es un reto con el que también lidian ciudades tan bien clasificadas como Nueva York, Londres o París, tres metrópolis que obtienen resultados deficientes en cohesión social.

Los autores insisten, asimismo, en la necesidad de adoptar una perspectiva de largo plazo para llevar a cabo las transformaciones necesarias, ya que los cambios suelen ser lentos. Y recomiendan empezar siempre con un buen diagnóstico de la situación.

 
 
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