Cartagena: capa a capa hacia la ciudad inteligente del futuro con Libelium como socio tecnológico

Cartagena: capa a capa hacia la ciudad inteligente del futuro con Libelium como socio tecnológico

Optimizar el tráfico, gestionar los recursos hídricos y energéticos, mejorar la calidad del aire y, en definitiva, elevar la calidad de vida de los ciudadanos. La ciudad de Cartagena se enfrentaba a los desafíos habituales de cualquier urbe moderna y, en lugar de abordarlos de forma aislada, adoptó una estrategia pionera basada en la centralidad del dato y la colaboración europea. Capa a capa, de la sensórica hasta el gemelo digital, pasando por la IA y la toma de decisiones basada en datos, la ciudad portuaria de Cartagena se ha convertido en un ejemplo a seguir a nivel europeo.

El proyecto de ciudad inteligente de Cartagena ha evolucionado en colaboración con Libelium.

Para ciudades de toda Europa de más de 50.000 habitantes la implementación de Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) se ha convertido en una obligación. Cartagena se enfrentó a este reto con una filosofía diferencial: en lugar de imponer un modelo basado en restricciones, buscó transformar la ciudad a través del conocimiento más esencial: los datos. La ciudad no solo ha cumplido con las normativas europeas, sino que ha construido un ecosistema donde el dato fluye desde el sensor hasta la toma de decisiones estratégicas, y vuelta. Es lo que se denomina «círculo virtuoso».

Capa a capa, paso a paso, Cartagena fue construyendo su ciudad inteligente, sostenible y resiliente, lo que localmente se denomina Cartagena 5.0, con Libelium como socio tecnológico y su ciudadanía como beneficiarios de las mejoras que se iban implementando.

De esta manera, el proyecto de smart city de Cartagena ha evolucionado en colaboración con Libelium. Desde la compañía destacan que la clave del éxito de Cartagena reside en haber entendido que los datos generados por una vasta red de sensores (desde la monitorización ambiental hasta la gestión de residuos) no eran simples lecturas, sino un capital invisible que, al ser analizado e integrado, se traducía directamente en servicios públicos mejorados y decisiones políticas más informadas.

Primera capa: del sensor al dato

Cartagena inició su viaje hacia la ciudad del futuro en 2023, cuando desplegó una red de sensores de calidad del aire y ruido de Libelium.

La plataforma iris360 de Libelium permite la interacción entre los diferentes tipos de datos.

La ciudad de Cartagena fue seleccionada para el ‘Reto de las 100 Ciudades Inteligentes por la Comisión Europea’, que busca luchar contra el cambio climático mejorando la calidad de vida de sus ciudadanos. En este contexto, una de las líneas estratégicas municipales era mejorar la iluminación del espacio público optimizando la eficiencia energética, favoreciendo la habitabilidad y la conectividad de la ciudad, así como monitorizando diferentes datos relacionados con la calidad del aire (NO, NO2, SO2, O3, CO, PM2.5, PM10), ruido y condiciones meteorológicas utilizando la red LoRa metropolitana.

La ciudad desplegó una red de dispositivos IoT de Libelium para medir parámetros de calidad del aire y ruido con precisión, y apostó por la plataforma iris360 para romper los silos de información, permitiendo que los datos ambientales interactúen entre ellos. En iris360 se pueden importar otros datos (dispositivos IoT de Libelium, de terceros, bases de datos que disponga la ciudad, datos provenientes de espacios de datos…) y se aplican modelados algorítmicos para sacar el valor a esos números.

En este marco, se consiguieron reunir varias de las aspiraciones del gobierno local: disponer de KPIs de consecución de objetivos difícilmente medibles en el pasado, como la contaminación atmosférica y del ruido; impulsar la toma de decisiones inteligentes basadas en datos transparentes; promover la participación ciudadana empoderando su toma de decisiones; y reutilizar elementos de la ciudad ya existentes para un uso más eficiente de los mismos.

Por primera vez, Cartagena empezaba a capturar una imagen real y en tiempo real de lo que estaba sucediendo en sus calles.

Segunda capa: del dato a la IA

El siguiente paso con Libelium fue dar sentido a los datos recogidos, implementando capas interiores a través de la gestión de dispositivos, gestión de datos e inteligencia artificial (IA).

El siguiente paso en el viaje con Libelium fue dar sentido a los datos, implementando las capas interiores de la «cebolla» tecnológica.

Para la gestión eficiente de dispositivos conectados, se integraron los dispositivos propios de Libelium y se dio gobernanza también a otros dispositivos que tenían de pasos de peatones inteligentes, sensores de tráfico, radares de velocidad, sensores de temperatura de la superficie del asfalto y otros sensores tanto de Libelium como de otros proveedores integrados, securizados y gestionados de forma homogénea. En la actualidad, Cartagena cuenta con 1.800 entidades gestionadas.

Para la gestión de datos, se aplicó el diseño de dashboards personalizados, alertas en tiempo real y herramientas de análisis que facilitan la toma de decisiones informadas. Y la IA para interpretar grandes cantidades de datos e identificar correlaciones y patrones que faciliten la toma de decisiones basada en pruebas.

Con los datos, se creó el modelo de tráfico y se entrenaron modelos de dispersión para que la inteligencia artificial pudiera simular distintos escenarios. Para obtener resultados más granulados, se utilizó una combinación de Chimere y Street Canyon.

Tercera capa: el gemelo digital

El siguiente paso es jugar con los diferentes escenarios para poder aplicar medidas correctoras que reduzcan la contaminación del aire. En la solución diseñada por Libelium para la gestión de Zonas de Bajas Emisiones, los administradores de la ciudad pueden simular diez tipos diferentes de medidas de creación de LEZ y evaluar su impacto en un área seleccionada.

A la hora de implantar la Zona de Bajas Emisiones, la respuesta de Cartagena, en colaboración con Libelium, fue implementar una plataforma smart city.

Así, mediante la creación de un gemelo de calidad del aire, Cartagena ha podido simular hasta diez escenarios diferentes de restricción de tráfico antes de ejecutar una sola medida física. Estos modelos no sólo incorporan los datos de los dispositivos, sino que incorporan modelos meteorológicos (como humedad o dirección y velocidad del viento) para afinar el resultado.

Las características clave de la herramienta son el mapa de calor, que muestra visualmente los efectos de la LEZ en un área específica, con celdas de colores que representan el impacto real de las diferentes medidas propuestas; la selección manual de zonas, que permite al usuario elegir manualmente la ubicación deseada para la LEZ y activar hasta tres restricciones en el mapa, ofreciendo una amplia variedad de escenarios para el análisis de la ciudad; y el servicio de predicción, para lo que Libelium proporciona resultados de reducción una vez que la LEZ se ha aplicado en un área específica, lo que permite evaluar su efecto sobre el medio ambiente.

En concreto, a través de los diez modelos de inteligencia artificial, se puede evaluar y predecir el impacto de diez restricciones (se pueden combinar hasta tres de ellas en la misma zona): acceso sólo a vehículos eléctricos; acceso restringido a todos los vehículos excepto a los residentes; restricción por tipo de vehículo; entrada con horario restringido para servicios logísticos de carga y descarga; entrada restringida cada hora a vehículos privados; entrada restringida según la clasificación del vehículo; aparcamiento restringido de pago con un máximo de 3 horas; estacionamiento restringido debido a la autorización del vehículo; limitación de la velocidad máxima en ciudad y principales vías de acceso; y entrada restringida por valores máximos y umbrales de contaminación.

De esta manera, los gestores urbanos pueden jugar con los elementos a su disposición para anticipar posibles picos de contaminación, abrir y cerrar el tráfico o emitir notificaciones a los ciudadanos. Ahora, la ciudad ya no solo escucha, sino que empieza a entenderse a sí misma e incluso a imaginar sus posibles futuros.

Urbanismo táctico y datocracia

No fue necesario aplicar un cerrojazo general en la Zona de Bajas Emisiones de Cartagena. La tecnología permitió identificar los puntos críticos y los horarios conflictivos para actuar solo donde y cuando era necesario. Y la información no ha servido para poner más multas, sino para impulsar proyectos transformadores de urbanismo táctico. Proyectos emblemáticos como el Bosque Romano, que regenera una zona degradada para convertirla en un pulmón verde, o el plan ReCrea para mejorar la zona norte de la ciudad, no son hechos aislados, sino los frutos de una planificación urbana inteligente y validada.

Además, ahora se ha diseñado una supermanzana basada en datos para la cual se ha conseguido financiación europea. En esta supermanzana se ha desviado el tráfico de paso por vías de alta capacidad, pacificando las calles interiores para los vecinos.

Cartagena ha ido explorando la manera de implementar modelos de inteligencia artificial.

Uno de los hitos más relevantes del proyecto en Cartagena es la evolución hacia la «datocracia». No se trata solo de acumular información, sino de democratizar su acceso y utilidad. El viaje de Cartagena no se detiene en la simulación; el siguiente paso en su «datocracia» es convertir esos insights en una transformación real y tangible del paisaje urbano a través del proyecto LIFE SuperGREENblocks para el diseño de su supermanzana.

Mientras que las ZBE tradicionales suelen centrarse solo en prohibiciones, el proyecto utiliza los datos para un diseño más preciso y con propósito que permite la renaturalización de espacios públicos y privados. El proyecto integra elementos físicos como cubiertas, patios y muros verdes, que actúan junto a filtros de aire activos con soluciones basadas en la naturaleza (NBS). Muchas de estas soluciones, como la plantación escalonada, renaturalización de ríos, techos verdes o parques inundables han sido testados por Libelium en los jardines de Edimburgo, con un total de 10 puntos de medición para monitorizar y cuantificar la eficacia de diferentes Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SuDS) en sus instalaciones.

El modelo desarrollado en Cartagena será replicado en Szombathely (Hungría) y Reggio Calabria (Italia), quienes utilizarán la experiencia murciana para implementar sus propias transiciones energéticas y climáticas convirtiendo a Cartagena en modelo de transformación urbana.

No obstante, Cartagena no se ha quedado aquí y ha seguido mejorando la madurez de su plataforma aprovechando proyectos y subvenciones, añadiendo capas de inteligencia a la ciudad. Una vez extraído el valor para un caso de uso (el diseño de una ZBE), Cartagena ha ido explorando la manera de implementar modelos de inteligencia artificial, permitiendo a técnicos explotar e interactuar con los datos urbanos para resolver otros casos de uso.

Este nivel de madurez digital ha permitido a Cartagena liderar proyectos europeos de resiliencia y exportar su modelo a otras ciudades del continente, consolidando su soberanía tecnológica.

Cuarta capa: los espacios de datos

Tras recorrer el camino desde el sensor hasta la simulación, Cartagena ha alcanzado un nivel de madurez digital que le permite no solo solucionar sus problemas locales, sino también posicionarse como un referente de ciudad inteligente. El éxito del gemelo digital de Cartagena ha confirmado el potencial de la toma de decisiones basada en datos.

La tecnología de Libelium permitió a Cartagena identificar los puntos críticos en la ciudad.

De hecho, la ciudad ha entendido que, para escalar el impacto y encontrar nuevas soluciones a retos complejos, la respuesta no está solo en generar más datos internos, sino en compartirlos y enriquecerlos con información de otros ecosistemas. De esta visión surge la entrada de Cartagena en la capa final, los Espacios de Datos Europeos (European Data Spaces), como un socio que aporta su conocimiento y experiencia, mientras accede a un universo de información paneuropea.

Así, Cartagena ha pasado de ser una ciudad que buscaba respuestas, a convertirse en una ciudad que ayuda a formular las preguntas del mañana. Arrancó de su mejora de los datos en BeOpen para generar un catálogo de todos sus datos de forma interoperable con otras ciudades europeas como Nápoles, Torre Pacheco, Molina de Segura y Porto. Y a partir de ahí, ha creado su propio Data Space donde ha puesto a disposición todos estos datos.

Del espacio de datos al citiverso

El punto culminante de este viaje de madurez digital de Cartagena, y la capa más externa, es el citiverso. A través del proyecto europeo SENSE – Virtualización urbana y participación ciudadana, la ciudad da un salto del mundo real y la simulación (gemelo digital) a entornos digitales inmersivos y participativos.

La ciudad de Cartagena ha sabido jugar en el tablero de los espacios de datos europeos.

En colaboración con Libelium, SENSE fortalece el sentido de pertenencia urbano al replicar la ciudad real en un entorno virtual 3D. Este espacio se convierte en una plataforma que enriquece la vida urbana conectando a ciudadanos y autoridades mediante experiencias inmersivas, utilizando realidad virtual y estándares de interoperabilidad europeos. Al integrar datos de IoT, modelos 3D e información multisectorial, Cartagena aprovechará las tecnologías inmersivas, la participación ciudadana y los datos en tiempo real para apoyar el desarrollo urbano sostenible.

No obstante, desde Libelium destacan que esto no es un final, sino el inicio de una nueva etapa, porque una vez se entra en la “datocracia” las posibilidades son infinitas. Por ejemplo, en este viaje hacia la “datocracia”, Cartagena ha dado un paso más al acercar la inteligencia artificial directamente a las personas. A través de la iniciativa IA Gourmet, la ciudad explora el uso de Small Language Models (SLM) entrenados sobre su propio ecosistema de datos urbanos para permitir el acceso al conocimiento municipal mediante lenguaje natural. El objetivo no es sustituir a los sistemas existentes, sino hacerlos comprensibles y accesibles: que técnicos, responsables públicos y ciudadanía puedan preguntarle a la ciudad qué está ocurriendo, por qué y qué alternativas existen, sin necesidad de conocimientos técnicos avanzados.

Desde Libelium están deseando ver hasta dónde llega este “círculo virtuoso” que está ayudando a la ciudad a mejorar su resiliencia urbanística y la calidad de vida de sus habitantes.

En definitiva, el modelo de Cartagena demuestra que, cuando se cuenta con el acompañamiento de un socio con 20 años de experiencia, la tecnología deja de ser un coste para convertirse en el motor de la eficiencia presupuestaria. Porque como destacan desde Libelium, el futuro de las ciudades no se adivina; se simula, se mide y se gestiona. En este enlace se puede ver el último whitepaper lanzado por Libelium y descargar la copia completa desde la web oficial.

 

EMPRESAS ASOCIADAS

 
Patrocinio Plata
Patrocinio Bronce
Salir de la versión móvil