La Comisión Europea abre una consulta pública sobre las directrices de transparencia de la IA

La Comisión Europea ha lanzado una consulta pública sobre el borrador de directrices que desarrollan las obligaciones de transparencia previstas en el Reglamento de Inteligencia Artificial de la Unión Europea, unas medidas que serán de aplicación a partir del 2 de agosto de 2026 y que obligarán a informar a los usuarios cuando interactúen con sistemas de IA o cuando estén expuestos a contenidos generados o manipulados mediante esta tecnología. El proceso de consulta permanecerá abierto hasta el 3 de junio de 2026 y está dirigido a proveedores y desarrolladores de sistemas de inteligencia artificial, empresas, administraciones públicas, centros de investigación, universidades y ciudadanía en general, con el objetivo de recoger aportaciones antes de la aprobación definitiva del texto.

La Comisión Europea avanza en la regulación de la IA con una consulta pública sobre transparencia abierta hasta el 3 de junio de 2026.

El borrador busca concretar cómo deberán aplicarse estas obligaciones en la práctica, incluyendo la forma en que se deberá advertir de la interacción con sistemas de IA y el uso de marcas que permitan identificar contenidos generados o modificados por esta tecnología. Además, la Comisión Europea pretende garantizar una aplicación homogénea en toda la Unión Europea y facilitar la adaptación de los distintos agentes implicados a las nuevas exigencias de transparencia.

Más transparencia en el uso de la inteligencia artificial

El borrador de directrices precisa el alcance de las obligaciones establecidas en el reglamento europeo, que incluyen la obligación de informar de forma clara cuando una persona está interactuando con un sistema de IA. Además, se prevé la incorporación de marcas legibles por máquina que permitan identificar contenidos generados o alterados mediante estas tecnologías.

Estas exigencias también se extienden a los responsables del despliegue de sistemas de IA, que deberán advertir cuando los usuarios estén expuestos a ultrafalsificaciones (deepfakes), contenidos generados automáticamente en temas de interés público, o sistemas de reconocimiento de emociones y categorización biométrica.

La Comisión Europea subraya que este borrador incorpora aportaciones de consultas previas y tiene como finalidad facilitar la interpretación de las obligaciones y preparar su aplicación dentro del calendario previsto.

Las directrices se complementarán con un código de prácticas elaborado por expertos independientes, centrado en el etiquetado y marcado de contenidos generados por inteligencia artificial. Este documento, de carácter voluntario, servirá como herramienta de apoyo para demostrar el cumplimiento de las obligaciones de transparencia y se prevé que esté finalizado en junio de 2026.

Con esta iniciativa, la Unión Europea avanza en la regulación del uso de la inteligencia artificial, reforzando los mecanismos de control, transparencia y protección de los usuarios frente a los contenidos generados por estas tecnologías.

 
 
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