El Índice Local de Innovación ofrece una evaluación del ecosistema innovador de las distintas regiones funcionales de España, analizando no solo los recursos de los que disponen, sino también cómo los transforman en resultados reales. Se trata de una herramienta desarrollada por la Fundación Cotec en colaboración con el think-tank urbanístico Trescientosmil, que introduce un enfoque pionero en España y en Europa para medir la innovación a escala local.
El índice constituye la primera herramienta que mide el desempeño innovador mediante un indicador sintético a nivel territorial. Basado en regiones funcionales definidas a partir de los flujos cotidianos de movilidad, permite observar cómo ciudades, áreas intermedias y zonas rurales generan innovación de forma interconectada. Su objetivo no es solo identificar a las regiones más avanzadas, sino también comprender cómo se distribuye la innovación en el territorio y qué factores explican su desarrollo.
Metodología basada en datos masivos
La base metodológica del índice es otro punto clave. Las regiones funcionales se han delimitado utilizando datos anonimizados de movilidad procedentes de la telefonía móvil, que recogen hasta 200.000 millones de viajes en días laborables. Esta enorme cantidad de información permite comprender cómo se organiza realmente el territorio.
Además, todos los indicadores se expresan en términos relativos, por habitante, para garantizar comparaciones justas entre territorios de distinto tamaño. El índice se construye a partir de 16 variables agrupadas en cinco ejes: inversión, educación, investigación, empleo y empresa. Cada uno se normaliza en una escala de 0 a 1 y se calcula como la media de sus componentes, mientras que el índice final resulta del promedio de los cinco ejes, ofreciendo así una visión equilibrada del ecosistema innovador.
El enfoque del índice permite analizar la innovación desde una perspectiva territorial basada en flujos reales de movilidad, lo que ayuda a reflejar cómo se articulan las áreas urbanas y sus zonas de influencia. Esta aproximación ofrece una lectura más precisa de las dinámicas económicas y sociales que no se perciben en las divisiones administrativas tradicionales.
Asimismo, la combinación de múltiples indicadores en un único índice sintético facilita la comparación entre territorios y la identificación de patrones comunes en el desarrollo de la innovación, manteniendo una visión equilibrada entre recursos y resultados.
Una plataforma para explorar la información
El Índice Local de Innovación no se limita a un informe estático. Sus resultados se integran en una plataforma interactiva, que permite explorar de forma visual y dinámica el comportamiento innovador de los distintos territorios.
La plataforma permite analizar el posicionamiento de cada territorio tanto en el índice global como en sus distintas dimensiones, facilitando una lectura más detallada de sus fortalezas y debilidades.
A través de mapas y gráficos interactivos, el usuario puede comparar regiones y entender en qué ámbitos concretos destaca cada una, lo que transforma el índice en una herramienta de análisis más que en un simple ranking. La herramienta ofrece la posibilidad de consultar el rendimiento de las 59 regiones funcionales en las que se divide España, con un enfoque que va más allá de los límites administrativos tradicionales.
Uno de sus elementos más relevantes es la desagregación del índice en distintas dimensiones, lo que permite entender no solo qué territorios lideran, sino también en qué ámbitos lo hacen. De este modo, el análisis deja de ser un ranking cerrado para convertirse en un sistema de lectura del ecosistema innovador.
En conjunto, se trata de una herramienta diseñada para actualizarse periódicamente y seguir la evolución del mapa innovador en el tiempo.
Más allá de elaborar un ranking, el objetivo del índice es servir como herramienta de diagnóstico. No se trata únicamente de señalar qué territorios lideran la innovación, sino de entender por qué lo hacen y qué pueden aprender otros de ellos.
Asimismo, el índice pone el foco en aquellos territorios que, pese a no ocupar las primeras posiciones, están realizando esfuerzos significativos para mejorar, algo clave para orientar políticas públicas más eficaces y adaptadas a las necesidades locales.
Madrid y Barcelona, liderazgo compartido
Madrid y Barcelona lideran el mapa de la innovación en España con resultados prácticamente idénticos: 8,84 y 8,83 sobre 10, respectivamente. La diferencia de una centésima es estadísticamente irrelevante y consolida un liderazgo compartido en la cima del sistema innovador.
Más allá del resultado global, el análisis del índice revela dos modelos claramente diferenciados. Madrid sostiene su posición en la fortaleza de su tejido empresarial, la concentración de grandes corporaciones y su papel como centro institucional y de decisión. Barcelona, por su parte, destaca por su capacidad en investigación, su proyección tecnológica y la densidad de su ecosistema emprendedor.
Lejos de establecer un ganador claro, el índice refleja la coexistencia de dos estructuras que compiten y, al mismo tiempo, se complementan, en un sistema innovador cada vez más diverso y descentralizado.
Por detrás, otras áreas metropolitanas también muestran un desempeño destacado, como Valencia (8,35), Zaragoza (7,44) y Bilbao (7,41). En paralelo, Málaga ha protagonizado uno de los avances más relevantes del periodo reciente, lo que ha reforzado su papel emergente dentro del ecosistema innovador español y motivó su elección como sede de la presentación del informe.
Distribución territorial de la innovación
El análisis por ejes permite identificar cómo se distribuyen las fortalezas del sistema innovador en el territorio. En educación destacan ciudades como Salamanca y Murcia, lo que refleja la importancia de su base formativa. En investigación sobresalen Bilbao, Barcelona y Zaragoza, con una mayor concentración de actividad científica y tecnológica.
En inversión, lideran Pamplona, Vigo y San Sebastián, mientras que el eje empresarial está dominado por Madrid, Barcelona y Valencia, donde se concentra buena parte del tejido productivo. En empleo y tecnología vuelven a destacar Barcelona, Madrid y Valencia, consolidando su papel en la generación de empleo cualificado.
Uno de los aspectos más innovadores del índice es su enfoque territorial. En lugar de utilizar divisiones administrativas tradicionales, como provincias o comunidades autónomas, el estudio divide España en 59 regiones funcionales. Estas se construyen a partir de los patrones de movilidad diaria de la población, lo que permite reflejar con mayor precisión las dinámicas reales de interacción económica y social.
Este enfoque revela que las áreas metropolitanas no siempre coinciden con los límites administrativos. Por ejemplo, el área de Madrid incluye zonas de la provincia de Guadalajara, mientras que la de Barcelona abarca municipios como Sabadell o Terrassa. De este modo, el índice ofrece una visión más realista de los ecosistemas de innovación.
Este reparto evidencia que la innovación en España no se concentra en un único territorio, sino que responde a una red de especializaciones complementarias.
El análisis de eficiencia
El índice incorpora un análisis de eficiencia que compara los recursos invertidos (inputs) con los resultados obtenidos (outputs), lo que permite evaluar la capacidad real de cada territorio para transformar inversión en innovación efectiva. Este planteamiento se inspira en herramientas europeas como el European Innovation Scoreboard, pero introduce un nivel de detalle mucho mayor al centrarse en escalas locales.
A partir de esta relación, las regiones se clasifican en cuatro grupos. Las áreas consolidadas, entre las que se encuentran Madrid, Barcelona o Valencia, combinan altos niveles de inversión con resultados sólidos. Las áreas potenciales, como Córdoba o Lugo, presentan una elevada inversión que aún no se traduce en resultados equivalentes.
Las áreas atractivas, como Alicante o Palma, destacan por generar buenos resultados con menos recursos, lo que refleja una alta eficiencia. Por último, las áreas latentes muestran niveles más bajos tanto en inputs como en outputs.
Innovación más allá de las fronteras administrativas
Uno de los principales aportes del Índice Local de Innovación es su capacidad para repensar la organización territorial. La innovación no entiende de límites administrativos: se desarrolla en redes, corredores, distritos o ecosistemas que trascienden las fronteras tradicionales.
El caso de Toledo resulta ilustrativo para entender este enfoque. Su región funcional no solo permite analizar el desempeño de la ciudad, sino también el de su entorno inmediato, que forma parte del mismo sistema de relaciones económicas y de movilidad. Esta perspectiva ayuda a identificar cómo se distribuye la innovación dentro de un mismo espacio funcional, más allá de la división administrativa.
El índice permite identificar estas dinámicas a partir de las regiones funcionales, mostrando cómo áreas urbanas y sus entornos inmediatos forman sistemas interconectados de actividad económica. Esto permite observar con mayor precisión cómo se distribuyen los flujos de trabajo, conocimiento y movilidad en el territorio.
Además, el análisis revela que muchas actividades innovadoras no se concentran exclusivamente en las grandes ciudades, sino que se extienden hacia municipios cercanos que forman parte del mismo sistema funcional, aunque pertenezcan a provincias o comunidades autónomas diferentes.
Este enfoque también permite subdividir las áreas para detectar especializaciones internas, evidenciando cómo distintos territorios dentro de una misma región funcional pueden desempeñar roles complementarios dentro del sistema de innovación.
Un instrumento en evolución
El Índice Local de Innovación nace con vocación de continuidad. Sus responsables trabajan ya en futuras actualizaciones que permitirán seguir la evolución de los territorios a lo largo del tiempo y analizar el impacto de las distintas dinámicas de innovación.
La herramienta se enmarca en un contexto de creciente interés por medir el desempeño innovador a escala territorial, incorporando nuevas formas de análisis basadas en datos y movilidad. Este tipo de enfoques permite ampliar la comprensión de cómo se organizan los sistemas de innovación en distintos niveles.
El índice integra múltiples dimensiones para ofrecer una visión comparada del territorio, facilitando el análisis de cómo se estructura la innovación en España desde una perspectiva funcional.
