La Felicidad en la Ciudad, percepción ciudadana de sus urbes

El Grupo Lafarge, en colaboración con la empresa IPSOS, ha realizado un estudio en nueve urbes del mundo: Argel, Barcelona, Bombay, Chicago, Chongqing, Madrid, París, Río de Janeiro y Varsovia, entrevistando a un total de 5.445 ciudadanos entre agosto de 2013 y junio de 2014, con el objetivo de conocer la opinión de los ciudadanos sobre su estilo de vida en la ciudad y medir el nivel de ‘felicidad’ de los mismos.

Los resultados del estudio han sido presentados por Laura Villaescusa, directora de Comunicación de Lafarge, en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), este miércoles, 17 de septiembre. Y, tras su exposición, tuvo lugar una mesa redonda en la que se debatieron aspectos mencionados sobre la ciudad de Madrid y cómo mejorarla.

Según los datos que arroja La Felicidad en la Ciudad, los ciudadanos de Madrid y Barcelona son los que mayor sentimiento de bienestar experimentan al vivir en su metrópoli, por detrás de los de Rio de Janeiro y Bombay. Así, el 92% de los madrileños y el 91% de los barceloneses afirman ser felices viviendo en su capital. Este sentimiento es compartido por el resto de los habitantes encuestados de las otras capitales, ya que el 88% se declara feliz de habitar en su lugar de residencia.

Si bien, en la totalidad de las ciudades encuestadas el grado de bienestar se sitúa por encima del 80%, se registran disparidades importantes en el nivel de entusiasmo de sus habitantes: los que se declaran muy felices representan casi la mitad en Río de Janeiro (66%), Bombay (61%), Barcelona (52%) y Madrid (52%), mientras que son menos de un tercio en París (28%) y un 33% en Chongqing (China).

Vivir bien en su ciudad

Ante la cuestión de si a los ciudadanos les gustaría mudarse a vivir a otra población, Lafarge concluye que el sentimiento de vivir bien en su ciudad hace que sus habitantes no tengan intención de abandonarla; solo un 18% estima que la sufre y, por lo tanto, le gustaría marcharse, mientras que un 82% explica que vive en el lugar que ha elegido y en el que se siente a gusto. En este sentido, Madrid y Barcelona son, junto con Chongqing (China) las ciudades a las que sus habitantes son más fieles, pues sólo las abandonaría un 11 y un 13% respectivamente, frente a otras como París, Chicago o Argel, en las que más de uno de cada cuatro declara que iría a vivir a otro lugar.

Entre las razones para no abandonar la metrópoli destacan cuestiones sentimentales, ya que más de tres cuartas partes de los habitantes encuestados tienen frecuentemente la sensación de libertad (85%), orgullo (79%) y apego (78%) en relación con su zona urbana. La otra cara de la moneda son el estrés/ansiedad y la soledad, experimentados por un 61 y 35% de encuestados respectivamente.

En cuanto las preferencias, un 39% de los residentes declara que lo que más le gusta de su ciudad es su belleza y los monumentos históricos y, lo que menos, la contaminación (47%). En este sentido, Madrid difiere de la media puesto que los madrileños valoran más el aspecto social de su ciudad y la mitad declara que lo que más le gusta de la capital española es conocer gente, el ocio y los sitios para salir que no encontraría en otros lugares.

La gran mayoría de los participantes en el sondeo (un 80%) estima que su ciudad se encuentra en expansión. Sin embargo, un 30 y un 40% de los habitantes de París y Chicago, respectivamente, opinan que su núcleo de población se encuentra en declive. Por el contrario, el 85% en Río de Janeiro y el 97% en Chongqing muestran su optimismo en relación a la evolución de su lugar de residencia. Una opinión compartida también por los vecinos de Varsovia (93%), Barcelona (88%) y Madrid (79%). Más de la mitad de los encuestados es optimista sobre los puntos siguientes: en el futuro su ciudad será más bella (68%); más respetuosa con el entorno (66%); y más acogedora para las nuevas generaciones (64%).

La ciudad ideal: segura, culturalmente rica y acogedora

Respecto a cómo sería su ciudad ideal, el 55% la describe, sobre todo, como más segura. La inseguridad, por tanto, representa el principal desafío al que deben hacer frente las metrópolis en los próximos años.Los más preocupados por la seguridad son los cariocas (44%), los residentes en Bombay (42%), en Chicago (40%) y en París (36%).La seguridad es, por el contrario, en Madrid (con un 19%) y en Barcelona (con un 23%), una preocupación menor.

Más de un tercio de entrevistados piensa que su ciudad debería ser culturalmente rica (42%), acogedora (37%) y bonita (34%).Para los barceloneses lo que convierte a la grandes urbes en más bonitas son los monumentos históricos y los espacios verdes (97%), así como las zonas peatonales (90%). Sin embargo, para los madrileños, la belleza es menos importante, con un 21% frente al 34% global y destacan, como elementos clave, la presencia de espacios verdes en primer lugar, con un 98%; los monumentos históricos, con un 97%, y las zonas peatonales, el 92%.

Del mismo modo, la ciudad ideal sería sobre todo tranquila y repleta de espacios verdes. Los ciudadanos sueñan con lugares de residencia en los que puedan encontrar espacios tranquilos (41%) y en los que la solidaridad entre sus vecinos sea una prioridad (35%). Son los principales aspectos que reprochamos a las ciudades actuales. Al contrario, no es más que el 13% el que sueña con una ciudad en la que no se duerma jamás, en la que puedan divertirse según su voluntad, y solo el 11% desea una ciudad ecológica, en la que desaparezcan los vehículos.

A este respecto, la dimensión ecológica es entendida, sobre todo, como una villa con menos polución por el 64% de los habitantes, el 38% de ellos cita este aspecto en primer lugar. La mayoría de los ciudadanos (58%) concede mucha importancia a los espacios verdes, ya que considera que contribuyen de manera importante a respetar el medioambiente. Finalmente, los residentesdestacan, en una menor medida, su capacidad de consumir menos energía (33%), más silenciosa (25%) y con menos coches (17%), como otros aspectos para conseguir una ciudad más ecológica.

Facilidad para encontrar domicilio y preferencias

El 54% los ciudadanos encuestados estima que encontrar un lugar donde vivir es una cuestión fácil. Quienes más dificultades encuentran son los parisinos, sólo el 18% considera que es fácil encontrar un alojamiento. La situación no es tan complicada en otras ciudades: el 78% de los vecinos de Varsovia, el 74% de Chicago y el 71% de Chongqing lo considera fácil.

Más cerca de la media global están los barceloneses y los madrileños con un 58% y un 57%, respectivamente. Por otro lado, el 63% considera que los precios no le permiten convertirse en propietario. En París, un 20% de habitantes considera que los importes son razonables, seguido de Madrid, donde solo el 21% consigue convertirse en propietario, y Barcelona, donde este porcentaje sube levemente a un 25%.

Por el contrario, un 63% de los residentes en Chongqing cree los valores del mercado les permite comprar una vivienda y el 78% de los cariocas aparecen como los mejor situados. La mayoría de los encuestados coinciden en preferir una vivienda menos céntrica pero más espaciosa antes que un pequeño alojamiento en el corazón de la ciudad (69% frente a un 31%), entre ellos los madrileños, con un 71%y los barceloneses, con un 76%.

Los más atraídos por el centro son los habitantes de las ciudades asiáticas, ya que el 46% en Bombay y el 49% de Chongqing eligen un pequeño, pero céntrico apartamento. Al contrario, solo el 16% de los residentes de Varsovia manifiesta la necesidad de vivir lo más cerca posible del foco urbano.

Resultados de Madrid a debate

Tras conocer los resultados sobre la ciudad de Madrid, tuvo lugar el debate moderado por Manuel Leira, Vocal del COAM, en una mesa redonda compuesta por José Francisco García, Director General del Paisaje Urbano del Ayuntamiento de Madrid; Edgar González, Arquitecto, Curator, Agente Cultural y Director de EGD; Carlos Lahoz, Arquitecto y Director del Madrid Think Tank, y Estefanía Alcarazo, del Grupo LAFARGE.

En el debate entre los contertulios y el público surgieron asuntos relacionados la iconografía en la ciudad y la idoneidad de contar o no con un único icono en un ecosistema tan complejo como es la ciudad; cómo resolver la cuestión de la colaboración público privada sin que afecte a determinados emblemas de la urbe; cómo pueden ayudar las tecnologías a crear ciudades más sostenibles y amables y a los ciudadanos a organizarse y crear sinergias que, de otra manera, no habrían sido posibles.

En cuanto a la aplicación real de la Smart City, se dijo que dista mucho lo que se quiere hacer de lo que se puede hacer, por la normativa y demás coyuntura actual, no obstante, se aludió a la disponibilidad de espacios para la innovación en el que el ciudadano puede tener acceso a nuevas tecnologías y el desarrollo de ideas emprendedoras.

Puedes consultar los resultados en el enlace de abajo desde nuestra biblioteca.

 
 
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