La apuesta por la movilidad sostenible podría emplear a casi 450.000 personas en 2020, señala un estudio de CCOO.

Cerca de 297.109 personas trabajaban en el sector de la movilidad sostenible en España en 2008. Si las distintas Administraciones apoyaran la ecomovilidad con políticas de ahorro y eficiencia energética, el número de empleos casi podría duplicarse en 2020 y alcanzar los 443.870 puestos de trabajo. Además, se conseguiría reducir el consumo energético en un 13% en el sector del transporte.

Son datos del estudio "La generación de empleo en el transporte colectivo en el marco de una movilidad sostenible", elaborado por ISTAS y que se ha presentado esta mañana en rueda de prensa. En el acto han intervenido Llorenç Serrano, secretario confederal de Medio Ambiente de CCOO, y Manel Ferri, responsable del Departamento Confederal de Movilidad de CCOO y director del estudio.

El estudio "La generación de empleo en el transporte colectivo en el marco de una movilidad sostenible" ha sido elaborado por ISTAS-CCOO y la Universidad Politécnica de Madrid en el marco del proyecto ECO EMPLEO. Ha sido cofinanciado por el Fondo Social Europeo dentro del Programa Empleaverde, gestionado por la Fundación Biodiversidad. Se puede descargar gratuitamente rellenando un pequeño formulario.

Algunos datos que ha puesto sobre la mesa este estudio aluden, por ejemplo, a más de 15.000 empleos derivados del coche sostenible y más de 78.000 vinculados al mundo de la bicicleta.

Se trata de la primera radiografía que se realiza en España sobre movilidad sostenible, empleo y consumo energético. “Para alcanzar estos 450.000 empleos, sería necesario que las Administraciones públicas den un golpe de timón y apliquen políticas públicas favorables a la movilidad sostenible a través de un conjunto de nuevos instrumentos de gestión y planificación de la movilidad que incluyen medidas fiscales, de financiación de la ecomovilidad, de información o de gestión del territorio, entre otras”, ha señalado Serrano.

El modelo español de movilidad se sustenta en una gran dependencia del vehículo privado motorizado. Las políticas públicas han contribuido a consolidar este modelo, impulsando la consideración del transporte como un factor de desarrollo que ha ido aparejado a un crecimiento económico basado en la creación de infraestructuras y obra pública y en el apoyo al sector del automóvil por su capacidad de creación de empleo y su importancia en la consolidación de tejido industrial auxiliar, muy presente en algunos de los principales polos económicos españoles.

Se trata de un modelo caro desde el punto de vista energético -la importación de petróleo y derivados supone dos tercios del déficit comercial español, según datos del propio Gobierno- y con graves impactos: contribuye al calentamiento global; contaminación atmosférica con graves daños para la salud; despilfarro, dependencia del exterior, siniestralidad, atascos y pérdidas de horas laborales, entre otros. Debe reorientarse nuestro modelo de movilidad cotidiana hacia el transporte público y colectivo.

En la presentación del estudio se han difundido, además, las propuestas de CCOO para fomentar la ecomovilidad:

 
 
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