La compañía tecnológica Libelium, con 20 años de trayectoria en IoT aplicado a la sostenibilidad, formaliza ahora su actividad de consultoría estratégica apoyada en Physical AI y en su propia plataforma de datos, iris360. ESMARTCITY habla con Nacho Carnero, director de Consultoría de Libelium, sobre qué significa este paso y por qué lo dan ahora.
ESMARTCITY: Habéis empezado a hablar de Libelium como consultora tecnológica en sostenibilidad. ¿Por qué ahora?
Nacho Carnero: Pues mira, porque lo que nos piden los clientes ha cambiado, sin más. Durante años nos pedían tecnología: sensores, conectividad, un dashboard bonito. Hoy los equipos internos de ciudades y empresas nos piden claridad, que no es lo mismo: qué medir, dónde medirlo, cómo fiarse del dato, cómo actuar sobre él y cómo demostrar el progreso ante sus propios jefes o stakeholders. Esa pregunta ya no se responde con un cacharro, se responde con un sistema. Y ese sistema es, en el fondo, un ejercicio de consultoría de toda la vida.
Lo que hacemos ahora es ponerle nombre a algo que llevamos practicando desde el primer proyecto: trabajar hombro con hombro con el cliente y partir del problema real, no de lo que nosotros tengamos ganas de vender.
ESMARTCITY: ¿Qué ha cambiado en el contexto europeo para que esa demanda se acelere?
Nacho Carnero: Europa está subiendo el listón, y bastante. Marcos como la CSRD, la trasposición de la IED 2.0 o de la CADA exigen coherencia, trazabilidad e información a nivel de decisión, no un informe bonito una vez al año.
Y hay una segunda capa, que para mí es la más interesante: Europa quiere depender menos de mercados externos y empezar a poseer y gestionar sus propios datos. Eso obliga a un enfoque de doble filo en cualquier solución que se ofrezca a ciudades o industria: por un lado tiene que cumplir, por otro tiene que dar soberanía real sobre el dato. Y la brecha entre esa ambición regulatoria y la ejecución casi siempre está en el mismo sitio: la capa intermedia, arquitectura de datos, flujos operativos, gobernanza. Ahí llevamos veinte años metidos, aunque no lo llamáramos consultoría.
ESMARTCITY: Habláis de soberanía del dato, pero también de manteneros abiertos en el ecosistema tecnológico. ¿No es un poco contradictorio?
Nacho Carnero: Lo parece, pero no lo es, y esto lo repito bastante porque me parece clave: soberanía no es autarquía. No se trata de encerrar el dato de un ayuntamiento o de una industria en un silo propio y quedárnoslo, sino de garantizar trazabilidad e interoperabilidad reales.
Por eso nuestra plataforma de gobernanza e inteligencia del dato iris360 está pensada para conectar con espacios de datos europeos, tanto para aportar información como para consumirla, y por eso trabajamos con dispositivos IoT de terceros además de los nuestros. La soberanía que defendemos es sobre las reglas del juego, no sobre quién toca el dato.
ESMARTCITY: En cuanto a la Physical AI, si hace tan bien su trabajo, ¿no os estáis quedando sin trabajo vosotros mismos a medio plazo?
Nacho Carnero: La IA nos quita trabajo repetitivo, no criterio. Detectar un patrón raro en una red de sensores, priorizar una alerta, simular un escenario con un gemelo digital… eso lo puede hacer la máquina y mejor que nosotros, sin dormir y sin cansarse. Pero decidir qué significa ese patrón para una ciudad concreta, con su presupuesto, su política y su gente, sigue necesitando a alguien que entienda el contexto.
Cuanto mejor sea la IA, más tiempo nos libera para esa parte, que es la que de verdad aporta valor y la que un cliente paga.
ESMARTCITY: ¿No es contradictorio pasar a consultoría teniendo un producto propio tan fuerte como iris360?
Nacho Carnero: Es justo lo contrario de lo que parece. No nos alejamos del producto, lo convertimos en nuestra ventaja competitiva. El producto es lo que hace que una solución sea repetible, escalable y fiable, tanto para nuestros propios equipos como para los partners con los que trabajamos, desde ayuntamientos pequeños hasta grandes industrias.
La consultoría sin producto propio tiende a apoyarse en un mosaico de herramientas y hojas de cálculo, y el coste oculto de eso es la gobernanza: definiciones que no cuadran, procesos frágiles, informes que se convierten en un dolor de cabeza cada trimestre. Nosotros construimos iris360 precisamente para no caer en eso.
ESMARTCITY: ¿Podrías explicar qué es la Physical AI y por qué la presentáis como motor de este cambio?
Nacho Carnero: La Physical AI es la inteligencia operativa que surge cuando combinas la veracidad del campo —lo que capturan los sensores IoT y las redes de monitorización ambiental— con la capacidad analítica, de unificación y de gobernanza de iris360. No es una tecnología aislada, es la suma de las dos cosas, y ahí está la gracia.
Esa combinación permite superar el análisis estático de toda la vida, donde te enteras del problema cuando ya ha pasado, y pasar a un modelo proactivo: decisiones en tiempo real, tiempos de respuesta mucho más cortos ante emergencias o desviaciones ambientales, y evidencia trazable e indiscutible de la mejora continua, que es justo lo que te piden marcos como la CSRD.
ESMARTCITY: ¿Cómo se traduce esto en una estructura de trabajo concreta con un cliente? ¿En qué consiste vuestra «arquitectura de valor»?
Nacho Carnero: La organizamos en cinco niveles de inteligencia. El primero es el Physical IoT: la captura de datos reales sobre el terreno, sensores, nodos, conectividad. El segundo es la ingesta y unificación, donde procesamos y normalizamos ese dato. El tercero es iris360, que actúa como columna vertebral: estructura la información, habilita la monitorización y aplica gobernanza. El cuarto es la propia Physical AI, aplicada para detectar patrones, predecir anomalías y priorizar acciones. Y el quinto es la inteligencia virtual, los gemelos digitales, que permiten simular escenarios y entender impactos antes de invertir en un cambio físico.
Y ojo, ningún cliente entra necesariamente por el nivel cinco; entramos por donde esté su madurez real y construimos desde ahí, sin prisa por venderle algo que todavía no necesita.
ESMARTCITY: ¿Podrías darnos algún ejemplo de cómo aterriza esto en un proyecto real?
Nacho Carnero: En destinos turísticos inteligentes trabajamos, por ejemplo, con Benidorm en la consolidación de su ecosistema ‘DTI Integra’ y con Cartagena añadiendo capas de inteligencia a su plataforma de ciudad, del sensor al metaverso; en ambos casos usamos iris360 para unificar los flujos de datos turísticos y ambientales y dar a los gestores públicos una visibilidad total para decidir con evidencia.
En infraestructuras críticas trabajamos en la Alhambra, donde hemos desarrollado un cuadro de mando global que centraliza la monitorización de un patrimonio cultural complejo frente al cambio climático o los terremotos, y en CEFUSA, donde la monitorización perimetral de calidad del aire garantiza una eficiencia industrial superior y mitiga el impacto ambiental.
En todos los casos el objetivo es el mismo: que un proyecto puntual se convierta en un sistema de gestión que mejora con el tiempo, y no en una foto fija que caduca en cuanto se entrega el informe.
ESMARTCITY: ¿Con qué tipo de organización trabajáis y dónde creéis que tenéis más recorrido en los próximos años?
Nacho Carnero: Vemos el mayor impacto en cuatro frentes: instalaciones industriales y logísticas, con monitorización continua y alertas; edificios y campus, optimizando energía y calidad del entorno interior; servicios públicos y agua, con detección de anomalías y mantenimiento predictivo; y ciudades y comunidades, con redes de sensores para adaptación climática y resiliencia.
Trabajamos en toda Europa y también colaboramos con socios y otras consultoras de sostenibilidad, incluidos equipos en Reino Unido, para aportar nuestra profundidad técnica allí donde un programa necesita una ejecución especializada y robusta.
ESMARTCITY: Si tuvieras que resumir qué debe esperar una ciudad o una empresa que empieza a trabajar con Libelium, ¿qué les dirías?
Nacho Carnero: Pues que somos consultora porque partimos de su realidad, no de nuestro catálogo. Y que somos una empresa de producto porque queremos que la solución siga funcionando después de que el proyecto se entregue, no que dependan de nosotros para siempre, que eso también hay que decirlo.
Esa combinación es literalmente nuestra historia de veinte años, y es la razón por la que ahora ampliamos formalmente la oferta de consultoría: para ayudar a organizaciones de toda Europa a construir programas de sostenibilidad basados en datos que sean creíbles, accionables y que duren. Nada más, y nada menos.
