La Comisión Europea ha adoptado dos estrategias específicas para las islas y las comunidades costeras de la UE, con el objetivo de establecer por primera vez un enfoque europeo coordinado para estos territorios. Las iniciativas afectan a 17 millones de personas que viven en más de 4.000 islas de 16 Estados miembros y a 95 millones de residentes en los 70.000 kilómetros de costa de la UE y en zonas costeras de 22 Estados miembros.
El planteamiento comunitario busca integrar economía, conectividad, energía, medio ambiente, demografía y seguridad en un marco común, de modo que las necesidades particulares de estos territorios se tengan en cuenta en futuras propuestas europeas y se alineen con prioridades más amplias de la UE. La Comisión Europea plantea transformar limitaciones estructurales en oportunidades de desarrollo a largo plazo. Ambas estrategias se han elaborado tras una consulta pública de datos.
Estrategia de la UE para las islas
La estrategia dirigida a las islas pretende incorporar sus necesidades específicas a las políticas europeas. Estos territorios comparten retos como el aislamiento geográfico, la conectividad limitada, los elevados costes del transporte, los tiempos de desplazamiento prolongados, los mercados reducidos y fragmentados, la dependencia del turismo y de los combustibles fósiles, la vulnerabilidad climática, el declive demográfico, la escasez de agua y el acceso limitado a servicios esenciales.
El documento se articula en cuatro pilares. El primero aborda el desarrollo económico, la conectividad, la competitividad y la innovación, con medidas orientadas al emprendimiento, la diversificación de las economías locales, el turismo sostenible y la digitalización. El segundo se centra en la seguridad energética, la protección ambiental y la resiliencia climática, mediante la descarbonización, el despliegue de energías renovables, la adaptación al cambio climático y la protección de la biodiversidad.
Los otros dos ejes se refieren a comunidades y demografía, con actuaciones sobre servicios públicos, sanidad, vivienda, educación e inclusión social para frenar la despoblación y retener población joven, y a seguridad y preparación ante crisis, con especial atención a catástrofes naturales asociadas a la crisis climática, riesgos marítimos y amenazas emergentes.
La Comisión Europea prevé un diálogo periódico entre las instituciones europeas y las partes interesadas que representan a las islas. También contempla apoyo técnico, desarrollo de capacidades e intercambio de buenas prácticas. Los Estados miembros son invitados a incorporar medidas específicas para el desarrollo insular en sus futuros planes de colaboración nacional y regional, incluidas las relativas a conectividad, servicios e infraestructuras, así como a proponer instrumentos de inversión territorial que faciliten estrategias integradas y una mayor cooperación.
Comunidades costeras y economía azul
La estrategia para las comunidades costeras se orienta a territorios situados en la intersección entre tierra y mar, desde aldeas pesqueras remotas hasta grandes ciudades portuarias. Destaca su patrimonio ambiental, cultural y marítimo, así como su potencial para una economía azul sostenible, pero también subraya su exposición al cambio climático, la pérdida de biodiversidad marina y costera y la contaminación marina.
Algunas comunidades costeras afrontan además flujos turísticos desequilibrados, falta de vivienda asequible, estacionalidad económica y escasez de oportunidades laborales. Estos factores contribuyen a la salida de población joven y a una mayor inestabilidad económica en determinados territorios.
La estrategia costera se estructura en tres prioridades. Para impulsar la prosperidad, promueve una economía azul más dinámica, competitiva y diversificada, apoyada en la innovación, nuevos modelos de negocio como el pescaturismo, la bioeconomía y la energía renovable marina, y empleo de calidad. Para reforzar la resiliencia, plantea mejorar la adaptación al cambio climático y a otros retos ambientales, económicos, sociales y de seguridad, incluida la iniciativa OceanEye. Para mejorar la habitabilidad, fomenta espacios inclusivos y atractivos en los que se preserve la cultura marítima, el patrimonio y la identidad local.
Entre las medidas previstas figuran una mayor participación de las comunidades costeras en la ordenación del espacio marítimo a través de la próxima Ley del Océano, el uso sostenible del capital natural oceánico, la adaptación climática y nuevas oportunidades de crecimiento sostenible. También se plantea apoyar agrupaciones de bioeconomía azul y cadenas de suministro mediante proyectos locales liderados por la comunidad, dentro de la futura iniciativa de innovación en bioeconomía azul de la UE.
Se propone además desarrollar un sistema de certificación para créditos de carbono azul, con el fin de abrir nuevas vías de ingresos y servicios vinculados a la economía azul. La resiliencia climática se reforzaría con más evaluaciones de riesgos, cartografía de inversiones y desarrollo de capacidades para la adaptación costera, con participación del Banco Europeo de Inversiones y de las misiones de la UE sobre adaptación al cambio climático y restauración del océano y las aguas.
