AENOR normaliza y estandariza lo que ha de ser una Ciudad Inteligente

Uno de los rasgos fundamentales del trabajo de España en el avance de las smart cities es su papel pionero como creador de normativa y estándares en este ámbito, adelantándose a Europa con la producción de normas acerca de cómo debe ser una ciudad inteligente, centrando un concepto amplio y que, a día de hoy, ha adquirido un papel protagónico en el desarrollo de las urbes en casi todo el mundo.

Así lo expresaron diferentes participantes procedentes de entidades de investigación, empresas y administraciones públicas en el reciente Congreso Ciudades Inteligentes celebrado el Madrid, en el que se anunció la inminente publicación de cinco nuevas normas de la Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR) sobre la materia y que están en vigor desde el pasado 21 de abril.

España, a través de la SETSI y AENOR, está promoviendo estas normas técnicas en el ámbito de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU), que ya ha aceptado varias de las normas españolas para establecer recomendaciones mundiales en este campo, en temas como plataformas o puertos inteligentes, explica a ESMARTICITY Tania Marcos, secretaria del Comité Técnico de Normalización de Ciudades inteligentes  (AEN/CTN 178) de AENOR y ponente del II Congreso Ciudades Inteligentes.

Las nuevas guías, que se unen a otras 15 sobre ciudades inteligentes ya publicadas anteriormente, son la UNE 178501 que indica los requisitos para desarrollar un sistema de gestión de los destinos turísticos inteligentes, la 178202 que establece los indicadores de gestión en base a cuadros de mando, la UNE 178101-3 que define las métricas aplicables a las redes de transporte de las ciudades, la 178107-6 IN, guía para los sistemas de comunicación por radioenlaces entre varios puntos de una ciudad y la 178201 que establece la definición, atributos y requisitos para poder considerar una ciudad inteligente.

Es esta última una norma de aplicación a todos los actores con intereses en el área, ya que establece el significado del concepto de ciudad inteligente y marca qué ha de tener una ciudad y con qué estándares para considerarse ‘smart’.

Tal y como explica Tania Marcos, son más de 700 los expertos de todas las partes interesadas quienes trabajan en la elaboración de medio centenar de normas técnicas en el CTN 178 que impulsarán el despliegue de las ciudades inteligentes en España.

Este comité fue promovido con el impulso de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la Información (SETSI) y se constituyó en diciembre de 2012. En él, el Subcomité dedicado a los Indicadores y Semántica (SC02), presidido por el Ayuntamiento de Santander, ha desarrollado, entre otras la Norma UNE 178201 Ciudades inteligentes. Definición, atributos y requisitos, liderada por el Ayuntamiento de Valencia, y elaborada con la participación de todas las partes interesadas y fruto del consenso, declaraba Tania Marcos, quien también destaca el trabajo de la Red Española de Ciudades Inteligentes (RECI) y la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). 

Este Subcomité está constituido por más de un centenar de expertos, tanto de las Administraciones Públicas de todos los niveles (Central, Autonómica y Local), como de empresas privadas, asociaciones del sector, universidades y colegios profesionales, centros tecnológicos, etc.   

¿Qué es una Ciudad Inteligente?

Un objetivo marcado por la UNE 178501 es el de poder determinar y establecer unos indicadores normalizados que permitan unificar criterios en cuanto a qué se mide y cómo se miden los parámetros por los que se puede decir que una ciudad es inteligente y en qué medida lo es. Indicadores que además deben ser adecuados para su aplicación en muy diferentes ciudades y en distintos espacios de tiempo.

AENOR ha identificado hasta 116 definiciones del término en la literatura existente y ha establecido una definición a partir de un análisis semántico de las palabras clave en todas ellas, con un enfoque especialmente social más que tecnológico, en la que aparecen términos como ciudad justa y equitativa, sostenibilidad, resiliencia, calidad de vida y gobernanza. Todos estos conceptos están unidos al aprovechamiento de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC).

Una vez marcada la visión exacta de lo que es una smart city, la UNE 178501 determina que, para serlo, debe dar respuesta a una serie de ámbitos que conforman todo el ecosistema inteligente de una ciudad: la economía, la gobernanza, el entorno, la movilidad, las personas y el bienestar o estilo de vida, entendiendo este último como la mejora en la calidad de vida de los ciudadanos.

Y es en el marco de estas seis grandes áreas, que unidas dan forma a la estructura de una ciudad, donde AENOR incluye cada uno de los atributos que debe tener la ciudad inteligente, es decir, cada una de las necesidades que debe cubrir para ser ‘smart’. Atributos que en manos de tomadores de decisiones, empresas y otros actores relacionados con las smart cities, suponen un soporte o guía para saber a qué deben responder con sus acciones, decisiones y soluciones tecnológicas.

¿Qué requisitos se le exige?

Para medir si una ciudad cumple los atributos definidos, la UNE178501  establece los requisitos que suponen la base para la construcción de los indicadores. Estos requisitos son generales y abarcan todos los ámbitos que conforman la ciudad inteligente.

Los requisitos que aúnan los indicadores que hacen medible si una ciudad cumple los estándares requeridos se dividen en sostenibilidad ambiental, productividad, calidad de vida, igualdad e inclusión social, infraestructura física y TICs.

Estos requisitos hacen posible saber si, por ejemplo, el ámbito de economía inteligente de una ciudad y las políticas que se están aplicando para que esa economía sea considerada ‘smart’, cumplen con los indicadores de calidad establecidos para el requisito de Tecnologías de la Información y de las Comunicación o si cumple el requisito de igualdad e inclusión social.

¿Es posible la estandarización para ciudades inteligentes?

Además de las 20 normas técnicas publicadas en el seno de AENOR, desde España se está participando activamente en el desarrollo de estándares internacionales en el seno de los organismos Internacionales de Normalización (ISO, IEC, ITU). Se está trabajando para establecer un sistema de clasificación que facilite herramientas de estandarización válidas para todo tipo de ciudades del mundo, con sus propias particularidades y aplicable en tiempos distintos.

Es por eso que una vez que aclarado el significado del ecosistema de ciudad inteligente, AENOR establece una arquitectura clasificatoria o Anatomía de la Ciudad, como también la denomina, que es común y válida para todas las ciudades, en las que diferencia tres sistemas identificables en todas las urbes:

¿Qué papel juegan las TIC en esta estandarización?

Es una de las piezas claves del sistema que permite a una ciudad ser inteligente, ya que para cubrir todos sus ámbitos, responder a todos sus atributos y alcanzar los requisitos marcados en la norma, las Tecnologías de la Información y de las Telecomunicaciones (TIC) han de impregnar tantos las estructuras que ha de gestionar como llegar a la sociedad a la que debe servir y ser útil.

Por eso la norma de AENOR propone de nuevo un sistema de capas como en el caso de definición de atributos y requisitos de una ciudad inteligente, para establecer cómo ha de ser la arquitectura TIC en una smart city. Esta arquitectura, como ocurría con la definición de atributos de la ciudad, ha de ser capaz de cubrir espacios geográficos diferentes con distintas tecnologías en ciudades con sus propias características.

Así, la arquitectura TIC de una ciudad inteligente ha de tener una parte funcional en la urbe, que puede ejemplificarse en la gestión de la movilidad por parte de un Ayuntamiento a través de una plataforma. Una segunda parte de implementación en la que se enmarca el despliegue de la propia tecnología y cómo opera y se mantiene. Una tercera parte física de ubicación, ancho de banda, etc. Y una última parte de negocio para que esta tecnología pueda ser sostenible económicamente. Aunque los cuatro enfoques se enumeran diferenciadamente, han de interactuar entre ellos para que toda la arquitectura TIC funcione.

No deja de resultar compleja esta clasificación, porque la norma además elabora una última estandarización para definir la estructura TIC, que cuenta con una capa de infraestructuras (redes, plataformas, dispositivos), una capa de control y seguridad y una capa de servicios y aplicaciones para la ciudadanía.

La norma UNE 178501, junto con el resto de normas publicadas por AENOR en materia de ciudades inteligentes contienen el consenso del mercado sobre las buenas prácticas a la hora de abordar cuestiones clave para la competitividad de las organizaciones. Se trata de una herramienta esencial para introducirse en un nuevo mercado o proceso, eliminando la incertidumbre empresarial, apunta Tania Marcos. 

 
 
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