Copenhagen Wheel, sensorización y sostenibilidad

La ciudad de Copenhague está poniendo en marcha un proyecto de movilidad urbana que, además de repercutir en una movilidad más sostenible, actúa como sensor móvil recopilando datos de uso, estado del tráfico, niveles de contaminación, etc., en tiempo real. Este sistema, cuyos desarrolladores definen como elegante y responsivo, pretende ser emblema de movilidad urbana transformando una bicicleta normal en una e-bike híbrida, con capacidad para regenerar energía.

SENSEable City Lab

‘Copenhagen Wheel’ fue presentado durante la Convención de las Naciones Unidas para el Cambio Climático, COP15, que tuvo lugar en diciembre de 2009. El proyecto fue concebido y desarrollado por SENSEable City Lab para Kobenhayns Kommune. El prototipo de bicicletas fue realizado con la ayuda técnica del socio Ducati Energía y financiado por el Ministerio de Medioambiente danés. Actualmente es distribuido por la startup Superpedestrian.

Para participar en este proyecto como propietario de una bicicleta, no hace falta disponer de ningún tipo de bici en particular sino que, ‘Copenhagen Wheel’ convierte cualquier modelo en una bicicleta eléctrica con regeneración de energía.

La principal diferencia respecto a otras bicicletas eléctricas, según señalan los desarrolladores del proyecto, es que se ha modernizado de forma que no hay ningún cableado externo ni baterías abultadas. En el centro de la rueda va colocado el motor, un núcleo de engranajes de tres marchas, las baterías, un sensor de rotación, GPRS y un kit de sensores que miden CO2, NOx, ruido (en db), humedad relativa y temperatura.

Sensorización y sostenibilidad

Mientras la bicicleta está en movimiento, el sistema captura la energía de pedaleo y frenado y la almacena para esos momentos en los que el ciclista necesite un impulso. Por otro lado, el sensor ubicado en la rueda va capturando el nivel de esfuerzo que realiza el ciclista e información relativa al entorno, como estado de la circulación, niveles de monóxido de carbono (NOx), ruido, temperatura ambiente, humedad relativa, etc.

El sistema puede ser controlado a través del Smartphone poniéndolo en la parte del manillar y sincronizando con el módulo Bluetooth del Copenhagen Wheel, de forma que permite bloquear y desbloquear la bicicleta, cambiar la dureza de las marchas y seleccionar en qué medida debe intervenir la asistencia del motor. El acceso a estos datos se puede realizar a través del Smartphone o de la web y ser utilizados para planear rutas, fijar objetivos físicos o hacer planes en el trayecto.

Big data

Los datos pueden ser compartidos con otros usuarios y, de forma anónima, con el resto de la ciudad, de manera que, con las aportaciones de un gran número de ciclistas, se podrá formar una base de datos sobre información del entorno y medio ambiental de gran calidad y utilidad.

A través de dichos datos los organismos competentes pueden cruzar y analizar diferentes datos recogidos para tener un mejor entendimiento del impacto del transporte en la ciudad y sus infraestructuras, o estudiar fenómenos como islas de calor urbano. En definitiva, este tipo de ‘crowd sourcing’ puede influir en cómo las ciudades distribuyen sus recursos, cómo responden a las condiciones medioambientales en tiempo real o cómo estructuran e implementan políticas de transporte.

En el futuro, los investigadores del proyecto esperan que cada usuario pueda llevar a cabo especificaciones sobre la rueda según sus necesidades y hábitos de uso de la bicicleta; como añadir más potencia de batería si se vive en ciudades grandes como San Francisco, o incrementar el número de sensores si se quiere desarrollar aplicaciones en tiempo real con los datos recogidos.

 
 
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