La Comisión Europea ha publicado un nuevo estudio para orientar las prioridades en tecnologías digitales de investigación, desarrollo e innovación en Europa dentro del próximo Marco Financiero Plurianual 2028-2034. El análisis constata que Europa sigue afrontando un reto estructural en tecnologías digitales críticas. Aunque la Unión Europea mantiene capacidades científicas relevantes y un marco regulatorio sólido, pierde posiciones internacionales en excelencia investigadora y en patentes en la mayoría de los ámbitos digitales, y continúa teniendo dificultades para llevar los resultados de la investigación al mercado a gran escala.
El documento servirá de base para definir el futuro componente digital de Horizonte Europa y señala tendencias de investigación críticas con potencial disruptivo para las aspiraciones europeas de liderazgo digital.
Retos en tecnologías digitales críticas
El estudio sostiene que el problema central no reside tanto en una desconexión entre la investigación y las necesidades industriales, sino en la capacidad limitada de la UE para operar de forma sostenida en la frontera tecnológica y transformar la innovación en éxito comercial. Esta brecha afecta a la competitividad europea en áreas clave para la soberanía tecnológica.
Al mismo tiempo, el documento identifica activos significativos sobre los que construir nuevas capacidades. En la UE, más de 60.000 empresas tecnológicas desarrollan tecnologías digitales críticas, mientras que el ecosistema de empresas emergentes digitales ha crecido con rapidez hasta alcanzar 20.720 start-ups de tecnologías digitales avanzadas en 2025.
La inversión de capital riesgo en las principales áreas de tecnología digital de la UE también ha aumentado de forma sustancial desde 2015. Según el estudio, esta evolución ofrece una base relevante para reforzar la competitividad futura y el crecimiento impulsado por la innovación.
Áreas de innovación y financiación europea
El informe apunta oportunidades destacadas en la innovación transversal entre tecnologías. La inteligencia artificial (IA) aparece como una tecnología habilitadora en múltiples dominios, entre ellos la robótica, la ciberseguridad, la computación avanzada, la conectividad y las aplicaciones de computación en el borde.
Entre las áreas prometedoras para la investigación y la innovación futura, el estudio menciona la integración de semiconductores y fotónica, la ciberseguridad aplicada al intercambio de datos y a la identidad, la conectividad avanzada y la convergencia de la realidad extendida (XR) con el internet de las cosas (IoT) y los sistemas nube-borde. Las tecnologías digitales energéticamente eficientes se identifican como una prioridad estratégica transversal por su capacidad para reducir el consumo energético, rebajar costes y apoyar el desarrollo sostenible de todas las tecnologías digitales críticas.
El estudio también recoge que Horizonte Europa ya ha movilizado inversiones significativas en tecnologías digitales, con alrededor de 13.000 millones de euros comprometidos a través de los programas de trabajo 2021-2025. Estas inversiones se han concentrado especialmente en microelectrónica, inteligencia artificial, datos y conectividad.
Próxima agenda europea de investigación e innovación
Para reforzar la soberanía tecnológica y la competitividad europeas, el documento señala la necesidad de más inversión, vínculos más sólidos con la industria, mejor acceso a infraestructuras, mayor apoyo al escalado en el nivel de madurez tecnológica 6 y una protección más eficaz de la propiedad intelectual europea.
Las conclusiones del estudio apoyarán a la Comisión Europea en la preparación del próximo programa de investigación e innovación de la UE en tecnologías digitales críticas. Entre sus recomendaciones figuran mantener y ampliar la inversión europea, aplicar un enfoque más transversal entre tecnologías, prestar mayor atención a ámbitos emergentes disruptivos, utilizar mecanismos de financiación más ágiles y adoptar un modelo equilibrado de apertura estratégica que proteja los intereses europeos sin renunciar a la colaboración internacional.
El documento también plantea reforzar el apoyo a tecnologías digitales eficientes desde el punto de vista energético y centradas en las personas, aumentar el anclaje industrial y mejorar las conexiones entre investigación, escalado y despliegue.