La transformación digital ya no va de tecnología: va de territorio, ciudad y poder del dato

Manuel Díaz, responsable del Área de Consultoría y Gobernanza del Dato de MB3; Jesús López, responsable del Área de Soluciones Urbanas y Territoriales; y David Giner, responsable del Área de Soluciones Tecnológicas para el Turismo.

Durante años, la transformación digital de ciudades, territorios y destinos se ha entendido como una carrera tecnológica: plataformas, sensores, aplicaciones y cuadros de mando. Sin embargo, desde MB3 destacan que ese enfoque ha quedado definitivamente superado. Indican que, hoy, el verdadero diferencial competitivo no está en la tecnología en sí, sino en cómo se integra en la política urbana, territorial y en la gobernanza del dato. En un contexto marcado por la presión turística, la sostenibilidad, la competitividad económica y la necesidad de anticipación, Smart City, Smart Economy y Turismo Inteligente convergen en un mismo marco estratégico: el de la gestión avanzada del territorio basada en datos, modelos predictivos y casos de uso con impacto real. Con motivo de FITUR 2026, MB3, consultora tecnológica española especializada en la transformación digital de territorios, destinos y organizaciones, lanza un mensaje claro: la transformación digital debe abordarse desde la política urbana y territorial y desde la gobernanza del dato como soporte nuclear del desarrollo tecnológico.

Manuel Díaz, responsable del Área de Consultoría y Gobernanza del Dato de MB3; Jesús López, responsable del Área de Soluciones Urbanas y Territoriales; y David Giner, responsable del Área de Soluciones Tecnológicas para el Turismo.

Para profundizar en esta visión, ESMARTCITY entrevista de forma coral a tres responsables de área de MB3, que representan las tres columnas del nuevo modelo de gestión inteligente que propugnan: territorio, dato y adopción tecnológica. Se trata de Jesús López, responsable del Área de Soluciones Urbanas y Territoriales; Manuel Díaz, responsable del Área de Consultoría y Gobernanza del Dato; y David Giner, responsable del Área de Soluciones Tecnológicas para el Turismo.

ESMARTCITY: Más allá del turismo, habláis de un nuevo modelo de gestión inteligente basado en Smart Economy, inteligencia urbana y gobernanza del dato. ¿Qué implica realmente este cambio de paradigma para las ciudades y territorios?

Jesús López: Implica pasar de una visión instrumental de la tecnología a una concepción estructural de la inteligencia territorial. No se trata de incorporar soluciones digitales a procesos existentes, sino de repensar cómo se planifica, gestiona y evalúa el territorio en su conjunto: economía, servicios públicos, movilidad, vivienda, sostenibilidad o competitividad.

La Smart Economy no es una capa tecnológica, sino una forma distinta de entender el desarrollo económico y territorial, basada en datos, anticipación, cooperación público-privada y generación de valor a largo plazo. En este marco, el turismo no es un compartimento estanco, sino uno de los vectores que interactúan con el conjunto del sistema urbano y territorial.

ESMARTCITY: Se está celebrando FITUR, que vuelve a poner el foco en el turismo como motor económico, social y territorial. Desde vuestra experiencia, ¿qué retos comunes estáis detectando en destinos y territorios turísticos cuando intentan avanzar hacia modelos más inteligentes, sostenibles y resilientes?

Jesús López: Uno de los principales retos es entender que la transformación digital del turismo no puede abordarse de forma aislada, sino integrada en las estrategias de ciudad y territorio. El turismo es transversal por naturaleza: depende de la movilidad, el medio ambiente, las infraestructuras, la cultura o la seguridad, entre otros factores. Un destino turístico no opera en un vacío, sino dentro de un ecosistema urbano complejo.

Por eso, una digitalización eficaz exige coordinación con las políticas urbanas que gestionan ese ecosistema. El enfoque de destino turístico inteligente reconoce esta realidad, al integrar gobernanza, innovación, sostenibilidad, tecnología y accesibilidad. En última instancia, tanto las smart cities como los destinos inteligentes comparten un objetivo común: mejorar la calidad de vida de quienes habitan y visitan el territorio.

ESMARTCITY: ¿Qué ámbitos urbanos están teniendo hoy un mayor impacto en la experiencia turística y cómo se están abordando desde una lógica “smart”?

Jesús López: La experiencia turística está cada vez más condicionada por la calidad de los entornos urbanos y los servicios que ofrece la ciudad. La movilidad inteligente es un factor clave: los visitantes demandan sistemas eficientes, conectados y con información en tiempo real. Las ciudades están respondiendo mediante aplicaciones móviles, datos abiertos, digitalización del transporte público y soluciones de micromovilidad.

También es fundamental la calidad del espacio público. Entornos limpios, seguros, bien señalizados y no masificados mejoran notablemente la percepción del destino. La tecnología permite monitorizar la afluencia en tiempo real, redistribuir flujos y evitar la saturación de zonas sensibles.

En cuanto a los alojamientos, su crecimiento puede generar tensiones sociales, por lo que la planificación inteligente resulta clave para regular la oferta y anticipar impactos. Finalmente, la sostenibilidad atraviesa todos estos ámbitos: medir consumos, reducir emisiones y proteger ecosistemas es ya parte esencial del modelo turístico inteligente.

ESMARTCITY: ¿Podrías compartir algún ejemplo, caso de uso o tipología de proyecto donde la planificación urbana o territorial haya sido clave para mejorar la gestión turística o la experiencia del visitante?

Jesús López: Hay varios casos muy ilustrativos. Barcelona, por ejemplo, ha apostado por una gestión urbana que equilibra turismo y vida local, mediante instrumentos como el Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos, que limita la expansión de nuevos hoteles en zonas saturadas, junto a medidas de control del transporte turístico o la lucha contra la oferta ilegal.

Benidorm fue pionera en implantar un sistema de monitorización en tiempo real de la afluencia turística, lo que le permitió convertirse en el primer Destino Turístico Inteligente certificado del mundo.

Venecia, por su parte, ha desarrollado un Smart Control Room que gestiona las multitudes turísticas mediante sensores y cámaras, permitiendo anticipar aglomeraciones y tomar decisiones inmediatas sobre flujos y seguridad.

ESMARTCITY: ¿Qué papel adquiere el dato como columna vertebral de la Smart Economy y por qué la gobernanza del dato es hoy un elemento crítico de la inteligencia urbana y territorial?

Manuel Díaz: La inteligencia urbana y territorial no va solo de incorporar tecnología, sino de contar con una capacidad real para tomar decisiones basadas en evidencia. La gobernanza del dato garantiza que la información sea fiable, comparable y útil para la gestión.

Sin un marco claro de gobernanza, los datos se fragmentan, pierden calidad o generan desconfianza. En cambio, con un modelo de responsabilidades, criterios de calidad e interoperabilidad, el dato se convierte en un activo público que mejora la coordinación y la capacidad de anticipación del territorio en su conjunto, más allá de un sector concreto.

ESMARTCITY: ¿Qué tipos de datos son clave para una buena toma de decisiones en ciudades y territorios inteligentes y cómo se integran los datos turísticos en ese ecosistema más amplio?

Manuel Díaz: Son clave los datos estratégicos: flujos de visitantes, ocupación real, capacidad de carga, impacto económico, percepción ciudadana o comportamiento de los servicios urbanos en periodos de alta presión.

La evolución de los territorios inteligentes pasa por integrar el dato turístico dentro del ecosistema urbano y territorial, ya que el turismo impacta directamente sobre movilidad, espacio público, vivienda o sostenibilidad. Cruzar ocupación turística con datos de limpieza o transporte, por ejemplo, permite anticipar zonas de mayor presión y planificar mejor los servicios. En este contexto, la analítica avanzada y la inteligencia artificial jugarán un papel creciente.

ESMARTCITY: ¿Cuáles son los principales errores o carencias que encontráis cuando los territorios abordan proyectos de datos o plataformas inteligentes?

Manuel Díaz: Uno de los errores habituales es priorizar la tecnología sobre los casos de uso, desplegando plataformas sin conexión real con decisiones estratégicas. A esto se suma la fragmentación organizativa y carencias en calidad, trazabilidad y mantenimiento de los datos.

También es frecuente confundir visualización con inteligencia: disponer de un cuadro de mando no implica necesariamente capacidad de anticipación. Además, el uso de definiciones distintas para indicadores básicos dificulta la comparación y la acción rápida. En general, los problemas suelen estar más en el enfoque que en la tecnología.

ESMARTCITY: ¿Cuáles son hoy los principales retos tecnológicos a los que se enfrentan ciudades y destinos, más allá de proyectos puntuales o soluciones aisladas?

David Giner: El principal reto no es tanto tecnológico como estratégico: asumir que el ecosistema urbano y territorial ha cambiado y que los modelos de gestión deben redefinirse para no quedar obsoletos. Hoy, la capacidad de adaptar los territorios a la demanda social y económica y de anticipar impactos depende directamente del uso inteligente de la tecnología y del dato.

Esto obliga a evolucionar hacia modelos de gestión más flexibles, innovadores y colaborativos, donde el sector tecnológico se integra como un actor más en la planificación urbana, económica y turística.

ESMARTCITY: ¿Están preparados nuestros territorios para afrontar este escenario de alta digitalización que se prevé?

David Giner: España parte de una posición favorable. El impulso del modelo de Destino Turístico Inteligente, junto al trabajo de Segittur y de comunidades como la Valenciana o Andalucía, ha elevado notablemente la madurez tecnológica de muchos territorios.

Casos como Benidorm, Valencia, Málaga, Sevilla o Santander marcaron un camino que hoy siguen numerosos municipios y áreas urbanas. La experiencia acumulada es una base sólida para afrontar un futuro donde la digitalización no es un fin en sí mismo, sino una condición necesaria para la competitividad territorial y económica.

ESMARTCITY: ¿Qué mejoras tangibles están viendo los territorios que apuestan por integrar tecnología, datos y sostenibilidad?

David Giner: La sostenibilidad está dejando de ser un discurso teórico para convertirse en un ámbito gestionable y medible. Hoy vemos avances claros en la monitorización de consumos, control de emisiones, gestión eficiente de recursos y evaluación del impacto social y territorial.

Herramientas como los gemelos digitales, los sistemas de indicadores o la sensorización permiten tomar decisiones más informadas y avanzar hacia una sostenibilidad efectiva, entendida no solo desde lo ambiental, sino también desde lo económico, social y urbano.

 
 
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