La Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid ha aprobado la propuesta para someter a consulta pública previa la futura Ordenanza Urbanística Municipal de Madrid, con la que el consistorio busca agrupar en un único texto la regulación urbanística de detalle que ahora se reparte entre el Plan General de Ordenación Urbana y varias ordenanzas sectoriales.

La consulta tendrá una duración prevista de 15 días y servirá para recabar aportaciones de la ciudadanía, profesionales del urbanismo, asociaciones, organizaciones empresariales y otros agentes sociales antes de iniciar la redacción del texto. El objetivo es disponer de una normativa más sistemática, clara y comprensible, además de más adaptable a la evolución urbana y a los cambios sociales, económicos, tecnológicos y ambientales.
La iniciativa, impulsada por el Área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, constituye el primer paso formal para elaborar la nueva ordenanza. El proceso se coordinará con el futuro Plan Estratégico Municipal (PEM), cuya aprobación inicial está prevista en el primer trimestre de 2027, y con los trabajos de definición del nuevo modelo de ordenación de Madrid que desarrolla la Oficina del Plan Estratégico Sueña Madrid con participación ciudadana y coordinación técnica con profesionales, expertos, universidades y administraciones.
Consulta previa para ordenar la normativa urbanística
El planteamiento llega tras casi tres décadas de vigencia del Plan General de Ordenación Urbana de 1997, un documento que ha acumulado numerosas modificaciones y que contiene normas sobre urbanización, edificación, usos, intervención en edificios protegidos, estética y protección ambiental. El Ayuntamiento sostiene que Madrid carece actualmente de una ordenanza urbanística municipal que reúna de forma conjunta esa regulación de detalle.
La normativa aplicable permanece dispersa entre las Normas Urbanísticas del Plan General y distintas ordenanzas sectoriales, entre ellas las relativas a la protección del medio ambiente urbano, la conservación y rehabilitación de edificaciones o los medios de intervención urbanística. La futura ordenanza podría incorporar condiciones de urbanización, usos del suelo y de los edificios, obras admisibles, condiciones de edificación y construcción, obligaciones de conservación y rehabilitación, condiciones estéticas e intervención en bienes protegidos.
La consulta planteará varias cuestiones a los participantes, entre ellas si Madrid necesita una nueva ordenanza urbanística, si las normas urbanísticas de detalle deben regularse mediante ordenanzas municipales y qué contenidos deberían tener más peso en el futuro texto. También se preguntará cuál debe ser la prioridad principal: simplificar la normativa, facilitar su actualización, reforzar la seguridad jurídica, hacerla más comprensible para la ciudadanía o favorecer su adaptación a los nuevos retos urbanos.
Separación entre planificación estratégica y detalle
Uno de los cambios que plantea la iniciativa es diferenciar con mayor nitidez la planificación estratégica de la ciudad y la regulación urbanística de detalle. La reforma de la normativa autonómica ha abierto la posibilidad de trasladar a las ordenanzas urbanísticas municipales parte del contenido normativo que ahora forma parte de los planes generales.
Este nuevo modelo se desarrolla en el Proyecto de Ley de Impulso y Desarrollo Equilibrado de la Región (LIDER), aprobado por el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid en julio de 2026 y actualmente en tramitación parlamentaria. Bajo este esquema, el Plan Estratégico Municipal asumiría las determinaciones estratégicas y estructurantes, mientras que la Ordenanza Urbanística Municipal recogería la regulación de detalle.
La separación permitiría tramitar futuras modificaciones de la regulación de detalle mediante el procedimiento propio de las ordenanzas, sin necesidad de alterar el instrumento de planeamiento. El Ayuntamiento ha identificado como problemas del modelo actual la rigidez derivada de integrar esa regulación en el Plan General, la litigiosidad, la dispersión y complejidad de las normas y la dificultad para que ciudadanos, profesionales y empresas localicen y comprendan las reglas aplicables.
La futura ordenanza busca responder a esas cuestiones mediante un texto único y coherente que reúna la regulación urbanística de detalle, facilite su actualización, reduzca contradicciones normativas y mejore la seguridad jurídica. El consistorio también plantea complementar el texto con guías explicativas, herramientas digitales de consulta, simplificación de procedimientos y actuaciones de formación e información pública, aspectos que igualmente formarán parte de la consulta.