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Los conductores españoles reconocen sufrir más somnolencia al volante que los usuarios europeos.

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El 75% de los conductores europeos ha sufrido pérdidas de concentración al volante. Es el síntoma de fatiga que más se percibe, por delante de la necesidad de moverse (51%), la somnolencia (47%), el picor de ojos y visión borrosa (41%). En cuanto a la prevención, el 54% no sigue pautas adecuadas y casi un 15% reconoce que en largos desplazamientos para por encima de las 4 horas o no para, con el riesgo que supone.

Por su parte, los españoles han sufrido más episodios de sueño -un 75% - pero perciben menos pérdidas de atención y síntomas de deshidratación. En cambio, están más informados en cuanto al riesgo que supone la fatiga. Éstas son algunas conclusiones del “Estudio Europeo de Fatiga y Conducción” elaborado por el RACE y ANFABRA- en el marco de la Campaña “Un refresco, tu mejor combustible”.

Este estudio ha tratado de determinar la percepción del riesgo de sufrir fatiga y los hábitos de los conductores. Para ello, en colaboración con autoclubes europeos, se ha desarrollado un estudio en 10 países: Bélgica, Dinamarca, Francia, Alemania, Italia, Noruega, Portugal, Suecia, Suiza, Reino Unido, además de España. El perfil de la muestra es de conductores que utilizan el vehículo para uso privado (88% de los casos) con más de 15 años de experiencia al volante.

La fatiga es la cuarta causa de mortalidad en las carreteras españolas. Según datos de la DGT, en 2010 los accidentes mortales y los fallecidos en carretera por fatiga y/o somnolencia aumentaron un 7,2%. Sin embargo, según distintos estudios elaborados por el Real Automóvil Club de España (RACE) y la Asociación de Refrescos (ANFABRA), la fatiga es un factor de riesgo que se puede combatir. Parar cada 200 kilómetros o 2 horas de conducción, realizar estiramientos y beber un refresco- que mantiene la capacidad de atención, de forma que el tiempo de respuesta ante un obstáculo es un 26% más rápido ayudan a prevenir su aparición.

El estudio internacional muestra que en los países analizados existe el mismo problema que en España respecto a la siniestralidad asociada a la fatiga y la somnolencia. Resulta necesaria, por tanto, la puesta en marcha de campañas internacionales para alertar al conductor sobre los riesgos. En las conclusiones se demuestra el efecto beneficioso que pueden tener las campañas de prevención y concienciación en seguridad vial como se desprende del hecho que el conductor español en general, está más concienciado y sigue hábitos más preventivos.

La falta de descanso, la deshidratación, el calor, el consumo de alcohol, el estrés, etc. son algunas de las causas de la fatiga. Esto provoca, entre otras cosas, una disminución de la atención al volante y aumenta en un 86% del tiempo de reacción ante un obstáculo, lo que incrementa el riesgo de sufrir un accidente. Además, cuando se conduce de forma prolongada se deja ver el 40% de las señales.

El verano es la época en que se registra un mayor número de desplazamientos por carretera y se recorren más kilómetros, por lo que también aumenta el número de accidentes provocados por fatiga y somnolencia. Iniciar un largo viaje después de salir de trabajar como hacen el 40% de los encuestados europeos, parar sólo par ir al baño o echar carburante (32%), manipular el GPS (57%) son factores que incrementan el riesgo de fatigarse. Por eso, no es extraño que un 44% afirmen que han tenido que parar a descansar o dormir por encontrarse en una situación de cansancio extremo.

El beber lo suficiente durante los desplazamientos, especialmente en verano y al hacer largos recorridos, es otro factor para evitar el cansancio. Sin embargo, la hidratación es la gran olvidada a la hora de conducir y prevenir la fatiga.

Llama la atención el que los españoles perciban menos la deshidratación que los europeos, ya que sólo un 6% ha sentido este síntoma frente al 19% en otros países. El no beber lo necesario, especialmente en verano que se pierden más líquidos, puede provocar, entre otras cosas, malestar general, dolor de cabeza, mareos, cansancio, pérdidas de atención, etc.

Con respecto a las pautas de prevención, los españoles siguen mejores hábitos que los europeos. Según distintos estudios, parar cada dos horas, hacer estiramientos y beber un refresco previenen la aparición de la fatiga. Sin embargo, los datos internacionales muestran que un 50% para por encima de lo recomendado e incluso un peligroso 13% no para en los largos desplazamientos o para a partir de las cuatro horas. En España el porcentaje de los que no cumplen los tiempos de descanso, aun siendo todavía alto, baja hasta el 43%. Hay que recordar que entre la segunda y tercera hora de conclusión vamos perdiendo la capacidad de reconocer el entorno y tomar decisiones correctas, aumentamos los errores de percepción de distancias y velocidades, y aumentamos el tiempo de reacción, lo que equivale a aumentar hasta en un 12% el riesgo de sufrir un accidente por estas causas.

Los españoles paran con más frecuencia y durante más tiempo, y casi el 70% aprovecha para beber un refresco para despejarse.

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