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Audi avanza un paso más en su oferta ecológica con su nuevo Audi A4 2.0 TFSI flexible fuel

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Con el reciente lanzamiento del A4 2.0 TFSI flexible fuel, Audi introduce por primera vez en su gama un modelo que puede utilizar el bioetanol E85 como combustible. Esta nueva versión mantiene las características innatas de cualquier vehículo de la marca en cuanto a elevadas prestaciones y excelentes cualidades dinámicas, pero añade la gran ventaja del uso eficiente de la energía para reducir las emisiones contaminantes.

Audi A4 2.0 TFSI flexible fuel

El Audi A4 2.0 TFSI flexible fuel tiene una potencia de 180 CV —la misma que el modelo equivalente de gasolina— y consigue idénticas cifras de velocidad máxima (236 km/h) y de aceleración de (7,9 segundos de 0 a 100 km/h). Otra de sus grandes ventajas es que, además de funcionar con el combustible ecológico bioetanol E85, también lo puede hacer con gasolina sin plomo sin que ello afecte al rendimiento del coche.

La gestión electrónica del motor dispone de un sensor especial que calcula el porcentaje de bioetanol en el depósito, y adapta automáticamente el modo de funcionamiento de los distintos sistemas para que la combustión sea óptima y el conductor no aprecie el más mínimo cambio en el comportamiento del vehículo.

Gracias a esta tecnología, el Audi A4 flexible fuel no tendrá ningún problema para repostar en países como España, donde por el momento existen pocos surtidores de bioetanol E85, ya que la mayoría de ellos se concentran en Madrid y en el País Vasco. El propietario de uno de estos automóviles podrá llenar el tanque en la estación de servicio que más le convenga, sin preocuparse de las veces que haya utilizado gasolina porque el motor admite cualquier porcentaje de mezcla entre ambos tipos de combustible.

El Audi A4 2.0 TFSI flexible fuel está disponible en carrocería berlina y Avant con tracción a las ruedas delanteras y su precio final se incrementa solamente en 650 euros con respecto a las versiones equivalentes que usan la gasolina convencional.

Durante el tercer trimestre de 2010 se lanzarán las variantes quattro de tracción total, lo que convertirá a Audi en el único fabricante hasta el momento que haya combinado esta tecnología con la utilización de biocombustibles.

Audi lleva muchos años estudiando en paralelo diferentes alternativas de movilidad, entre las que se incluye el empleo de diferentes combustibles. El bioetanol E85 es uno de ellos y está compuesto por una mezcla de etanol (en un porcentaje del 85%) y de gasolina convencional (15%). El motor 2.0 TFSI flexible fuel desarrollado por Audi ofrece la misma potencia que el de gasolina (180 CV), y a 1.500 revoluciones dispone ya de 320 Nm de par.

El octanaje del bioetanol es de 110 RON frente a los 95 RON de la gasolina sin plomo; pero, a diferencia de lo que hacen algunos de sus competidores, Audi no usa esta ventaja para aumentar el par y el rendimiento en general, sino para lograr que el propulsor funcione de una forma más eficiente. Como el etanol tiene un contenido energético menor, los consumos que se consiguen con él suele ser del orden de un 30% más elevados; sin embargo, la estrategia de Audi es la de buscar un equilibrio de manera que ese incremento del gasto se quede en la mitad y las prestaciones no disminuyan.

Con el E85 el consumo homologado para el motor 2.0 TFSI es de 9,0 l/ 100 km, mientras que con gasolina sin plomo esta cifra se queda en 6,9 l/100 km. A cambio, la carga fiscal en los biocombustibles es mucho menor al estar subvencionados, por lo que el litro resulta aproximadamente alrededor de un 25% más barato que la gasolina. Por eso, el balance en los costes de funcionamiento acaba siendo favorable al motor flexible fuel.

Audi también ha logrado resolver uno de los mayores problemas que se presentaban para los propulsores que utilizaban el bioetanol: el del arranque en frío. La baja presión de vapor de este combustible dificulta su evaporación cuando hace mucho frío, lo que tiene consecuencias negativas para poner en marcha el motor a temperaturas por debajo del punto de congelación. En el pasado se utilizaban —sobre todo en los países escandinavos— unos dispositivos denominados blockheater, es decir, calentadores del bloque. El vehículo se conectaba durante varias horas a una toma de corriente para calentar el bloque del motor, pero las incomodidades eran evidentes.

Fiel a su eslogan “A la vanguardia de la técnica”, la marca de los cuatro aros ha desarrollado un sistema de arranque en frío autónomo que permite poner en marcha el coche sin ningún tipo de medios auxiliares. Este elemento garantiza el arranque en pocos segundos a temperaturas exteriores de hasta -30° C.

Por otro lado, el empleo del bioetanol también requiere de algunas modificaciones sencillas en el vehículo, fundamentalmente en todo aquello relacionado con el sistema de combustible. Para el depósito, la bomba de alimentación inicial, las tuberías de combustible y el sistema de filtro de carbón activo deben utilizarse nuevos materiales que soporten los componentes altamente corrosivos del bioetanol E85. En caso contrario podrían hincharse las juntas o los anillos tóricos de obturación.

También en otros componentes periféricos, como es el caso de la inyección, se adaptan los materiales que entran en contacto con el bioetanol para que las superficies metálicas resistan sin problemas. Debido al menor poder lubricante del etanol, las válvulas y sus anillos de asiento se sustituyen por modelos reforzados y se adapta el rendimiento de alimentación de la bomba de alta presión de combustible.

Y, como ya se comentaba anteriormente, el punto culminante de estos cambios está en la gestión electrónica del motor. Además, los sistemas de diagnóstico del vehículo se adaptan y amplían para el funcionamiento con Etanol 85, por lo que se puede utilizar esta tecnología en todo el mundo.

El bioetanol, alternativa de futuro

Por ahora, el uso de este combustible no está muy extendido en Europa y sólo algunos de los países nórdicos como Suecia y Noruega, lo emplean en cantidades importantes. En el lado opuesto está Brasil, donde hace ya muchos años que se emplea con profusión. Actualmente, Estados Unidos es el país con un crecimiento más rápido en la utilización del bioetanol y, en general, en una gran mayoría de las regiones desarrolladas se va extendiendo paulatinamente una alternativa que resulta muy positiva desde el punto de vista medioambiental.

Por lo que respecta a España, se están dando los primeros pasos en Madrid, donde el ayuntamiento de la capital ya dispone de una pequeña flota de autobuses y turismos movidos por este combustible, y en el País Vasco, que ha sido pionero en la materia y que desde el pasado año subvenciona con 400 euros la compra de vehículos movidos por bioetanol E85. De momento existen pocos surtidores que lo suministren, pero se espera una expansión notable a medio plazo.

El bioetanol se produce en la actualidad mediante la fermentación alcohólica de plantas portadoras de energía tales como el trigo, el maíz y la caña de azúcar. El balance de emisiones de CO2 medido desde su producción hasta la salida por el escape del coche es alrededor de un 75% más favorable que el de los combustibles convencionales elaborados a partir del petróleo. Esto se debe a que, teniendo en cuenta el proceso completo, las plantas absorben mediante la fotosíntesis el CO2 del aire y lo convierten en biomasa durante su crecimiento, por lo que esta energía ganada regenerativamente se compensa con las emisiones provocadas posteriormente durante la combustión del motor.

Además de este objetivo ecológico, el bioetanol puede contribuir a aminorar la dependencia de las materias primas fósiles y, como consecuencia de ello, a lograr una independencia energética mayor para cualquier país. Se podrán obtener con este combustible ingresos alternativos y nuevas posibilidades de crecimiento para el sector agrícola.

Pero, para que todo esto se pueda llevar a la práctica, es importante utilizar nuevos procedimientos de producción que permitan disponer del bioetanol en grandes cantidades y a bajo coste. El primer paso lo ha dado la compañía canadiense Iogen, que ha desarrollado un proceso para convertir la celulosa proveniente de residuos de paja, tallos de trigo y hojas de maíz, en azúcar con la ayuda de encimas, para, a continuación, fermentar el azúcar y producir etanol.

Con este sistema, además se obtiene una reducción de CO2 en el ciclo completo de hasta un 90%, mientras que con el procedimiento de producción actual se alcanza únicamente alrededor del 75%. En Ottawa funciona desde 2004 una instalación de demostración en la que coopera el Grupo Volkswagen.

El precio final recomendado de la berlina Audi A4 2.0 TFSI fexible fuel es de 33.710 euros y el de la versión Avant es de 35.310 euros.

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