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Vehículo eléctrico y redes inteligentes

Greenpeace propone el desarrollo de redes eléctricas inteligentes y el vehículo eléctrico cubriendo la demanda con energías renovables antes de 2050.

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El pasado día 27 de abril, se celebró en Madrid la Jornada “Vehículo eléctrico y redes inteligentes frente al reto del cambio climático”, organizada por Greenpeace, que presentó su propuesta de vincular el desarrollo de las redes eléctricas inteligentes y el vehículo eléctrico (VE) con el fin de crear sinergias entre ellos y llegar a cubrir la totalidad de la demanda de electricidad con energías renovables para antes de 2050.

Greenpeace/Meritxell Benassar

La jornada, que acaparó el interés de un nutrido público profesional asistente, trató de poner en solfa la realidad de un sector que muestra tanto entusiasmo e interés por los vehículos eléctricos y su infraestructura asociada, como incertidumbre y expectación en cuanto a su desarrollo e implantación.

Abrió el turno de intervenciones el director ejecutivo de Greenpeace, Juan López de Uralde, quien definió al Transporte como uno de los motores que habrán de impulsar el cambio climático por cuanto actualmente, el 25% de las emisiones en España son imputables a este sector. Asimismo, llamó a la reflexión al Gobierno respecto a su discurso sobre las energías no contaminantes, en referencia al anuncio del Ejecutivo sobre la posible aplicación de recortes a los incentivos a las renovables, y señaló que “necesitamos un nuevo sistema eléctrico y de transporte, más inteligente, en el que aprovechemos con la máxima eficiencia las fuentes de energía limpias de que disponemos”.

Para De Uralde, las energías renovables están siendo objeto de “un ataque sin precedentes, dirigido a cuestionar su credibilidad para tratar de poner freno a su crecimiento”.

Un escenario de [R]evolución Energética

Seguidamente, intervino José Luís García Ortega, responsable de Proyectos Energía Limpia de Greenpeace, quien presentó el informe elaborado conjuntamente con EREC Renovables “24/7. La infraestructura necesaria para salvar el clima”, que concluye que las energías renovables pueden garantizar un suministro eléctrico seguro y fiable gracias a las redes inteligentes.

El futuro de nuestro suministro energético es un tema candente, con múltiples opciones de alta tecnología donde escoger. La infraestructura necesaria para salvar el clima muestra cómo se podrían transformar las redes eléctricas mundiales para facilitar un sistema de generación eléctrica con un 90% de energía renovable para 2050.

Asimismo, la transformación se lograría con un nivel de inversiones modesto, mientras supone una gran oportunidad de mercado para las compañías tecnológicas y permitiría grandes reducciones de las emisiones de gases invernadero.

El estudio explica cómo se podrían conectar redes inteligentes locales y regionales con una superred de alta tensión para proporcionar un suministro fiable a todas horas sin necesidad de recurrir a centrales térmicas de carbón ni nucleares. También, propone un plan específico de refuerzo y expansión de las redes para Europa que incluye una análisis de costes.

Redes Inteligentes

La jornada reunió a diversos actores que participan del sistema energético sostenible y del mercado del vehículo eléctrico e infraestructuras asociadas en torno a dos mesas de debate. La primera, bajo el título “Papel de las redes inteligentes en un sistema eléctrico con alta penetración de renovables”, estuvo moderada por Luís Merino, periodista de reconocido prestigio en el sector de las energías verdes y codirector de la revista y portal Energías Renovables, e intervinieron Alberto Carbajo, director general de Operación de Red Eléctrica de España, y Luís Maqueda Hernando, subdirector de Transporte, Distribución y Calidad del Servicio de la Dirección de Energía Eléctrica de la Comisión Nacional de la Energía (CNE).

“El coche eléctrico puede ser un aliado o un enemigo de la red eléctrica, en función de cómo se gestione la recarga del vehículo”. Así se expresaba Carbajo en su intervención, al exponer la necesidad de que los hábitos de recarga de los usuarios de vehículos eléctricos se ajusten a los requerimientos de la red, pudiendo aplanar la curva de demanda en las horas valle, y ha defendido que el 'mix' energético se debe mantener en España en un reparto equilibrado para garantizar el suministro a la población.

Por su parte, Luís Maqueda aludió, en la carrera hacia una red inteligente que permita optimizar la implantación del vehículo eléctrico, a la necesidad de sustituir los actuales contadores eléctricos por nuevos modelos, que permitan la telegestión y la discriminación horaria, para ayudar a los consumidores a conocer el coste de la energía que utilizan según el horario, lo que permitirá planificar mejor el consumo y redundar en ahorros.

Si bien ese objetivo está planificado para el 31 de diciembre de 2018, el proceso se encuentra bastante retrasado en cuanto a su desarrollo e implantación, con excepciones en Castellón, por parte de Iberdrola, y en Málaga, por parte de Endesa.

Electricidad verde para los coches eléctricos

Sara Pizzinato, responsable de la campaña Transporte de Greenpeace, fue la responsable de presentar el informe “Electricidad verde para los coches eléctricos. Desarrollo de recomendaciones políticas para aprovechar el potencial climático de los vehículos eléctricos”, encargado por la organización ecologista, Friends of the Earth y Transport & Environment, y realizado por CE Delft.

Greenpeace/Meritxell Benassar

El estudio demuestra que los vehículos eléctricos pueden, en principio, contribuir sustancialmente a la reducción de las emisiones de carbono del transporte de viajeros por carretera. Comparados con los coches de motor de combustión interna más avanzados, presentan las siguientes ventajas:

  • Son mucho más eficientes que los vehículos convencionales.
  • Pueden ser alimentados con electricidad generada a partir de una amplia gama de fuentes de energía, incluidas las fuentes renovables. Alimentándose con éstas, tendrían prácticamente cero emisiones de CO2 en su funcionamiento.
  • No generan emisiones directas y locales.
  • Se puede cargar con la energía generada por las energías renovables cuando hay un excedente en la oferta.

Sin embargo, el aumento del número de vehículos eléctricos sin un cambio en la legislación actual podría resultar en:

  • Un aumento del consumo de petróleo y de las emisiones de CO2 en el sector automovilístico europeo, comparado con un escenario sin vehículos eléctricos.
  • Un aumento de la producción de electricidad a partir de carbón y nuclear, en lugar de un aumento en la producción de energía procedente de fuentes renovables.

Como principales conclusiones y recomendaciones para garantizar que los vehículos eléctricos se conviertan en una herramienta eficaz para reducir las emisiones de CO2, el informe señala las siguientes:

• Garantizar que los vehículos eléctricos reduzcan las emisiones de CO2 del sector automovilístico: La legislación comunitaria existente sobre emisiones de CO2 de los coches permite a los fabricantes utilizar las ventas de vehículos eléctricos para compensar el hecho de que sigan produciendo automóviles muy contaminantes. Los llamados “supercréditos” para los vehículos eléctricos permiten a la industria automovilística vender 3,5 coches de emisiones elevadas por cada coche eléctrico que vendan, sin que esto afecte al cumplimiento de su objetivo legal de reducción de las emisiones medias de CO2 de su flota.

El informe muestra que esto tiene como consecuencia el aumento del consumo de combustible y de las emisiones de CO2 asociadas, en comparación con un escenario sin vehículos eléctricos. Por ello, el informe recomienda la abolición de los llamados “supercréditos” para los vehículos eléctricos concedidos en virtud de la legislación europea sobre emisiones de CO2 de los automóviles, así como en la próxima legislación sobre emisiones de CO2 de los vehículos comerciales ligeros, y garantizar objetivos ambiciosos y vinculantes de reducción de las emisiones de CO2 de automóviles y vehículos comerciales ligeros para 2020.

• Asegurar que la demanda de electricidad adicional resultante de la recarga de vehículos eléctricos se genere con una generación adicional de electricidad renovable: pues cuando se recargan con electricidad renovable, los vehículos eléctricos tienen unas emisiones de gases de efecto invernadero casi nulas. Por el contrario, si se recargan con electricidad producida con carbón, sus emisiones pueden ser iguales o superiores a vehículos convencionales comparables. Como recomendaciones, el informe propone alentar a los Estados Miembros a aumentar sus objetivos de electricidad renovable en consonancia con la demanda adicional de vehículos eléctricos, y obligar a esos Estados Miembros a informar de la proporción estimada de electricidad renovable realmente utilizada en los coches eléctricos.

• Finalmente hacer posible el uso de electricidad renovable en los vehículos eléctricos, para lo cual, el sistema eléctrico debería ser más flexible para permitir la integración de energía generada a partir de fuentes renovables variables, como la eólica y la solar, pero a menos que se gestione adecuadamente su recarga, los vehículos eléctricos no desempeñarán un papel para que el futuro sistema energético 100% renovable se haga realidad.

La solución pasaría por desarrollar coches inteligentes y redes inteligentes capaces de intercambiar datos y de favorecer el uso de electricidad renovable, y estandarizar la tecnología de recarga para asegurar que todo conductor pueda recargar en cualquier lugar de Europa.

De un entorno para los vehículos a vehículos para el entorno

La segunda de las mesas de la jornada abordó las claves para una introducción sostenible del vehículo eléctrico. Moderada por Inés Leal, responsable del portal esmartcity, la mesa contó con la presencia de Alberto Ceña, director técnico de la Asociación Empresarial Eólica (AEE); Jesús Presa, director de Comunicación de Renault España, Joan Pallisé, responsable de Relaciones Institucionales y de la División de Sistemas de Recarga para Vehículos Eléctricos, de la firma Circutor, y Antonio Lucio, director general de la Fundación Movilidad.

Eólica y VE, matrimonio perfecto

Alberto Ceña comenzó exponiendo dos condiciones que se cumplen y que auguran un buen comienzo en la carrera por la electrificación del automóvil, como son el apoyo gubernamental y que, además, “hay dinero” para su desarrollo.

Asimismo, definió la relación entre las energías renovables y el vehículo eléctrico como un “matrimonio perfecto”, y señaló que los avances tecnológicos experimentados en la industria eólica en los últimos años, van a ayudar de forma importante a la componente tecnológica necesaria para el desarrollo del mercado y las infraestructuras asociadas al vehículo eléctrico. Sin embargo, dijo que la clave para ese desarrollo está en conocer cómo va a ser la demanda energética. Con respecto a la eólica, Ceña afirmó que “el vehículo eléctrico es una solución ideal para meter carga por la noche, que es cuando produce más la eólica”, aunque existen diversos factores que influirán en este hábito, tales como la velocidad de la recarga.

En cualquier caso, “sin un buen esquema tarifario, estandarización y mejora de las redes, el desarrollo del vehículo eléctrico no pasará de los foros”, sentenció el representante de la AEE.

Una revolución industrial y comercial

La intervención de Jesús Presa arrancó con una definición de lo que ha supuesto esta tercera revolución industrial en el sector de la automoción: “Vivimos un momento de cambio en el concepto de coche: antes, era el entorno el que se adaptaba al vehículo. Hoy, es el automóvil el que se tiene que adaptar al entorno”, dijo.

Asimismo, reveló que esta nueva revolución va a suponer, incluso, una oferta comercial sorprendente y nunca vivida hasta ahora, en línea con los cambios en los hábitos de uso de los conductores y en la forma en que se van a relacionar usuario y vehículo.

Y es que uno de los puntos calientes en la penetración del vehículo eléctrico radica en la autonomía que ofrecen y en armonizar esa autonomía con las necesidades reales del usuario, que si bien podrá cubrir habitualmente con una recarga los kilómetros que realice de casa al trabajo y viceversa (Renault prevé lanzar coches eléctricos con más de 160 km de autonomía), no sucederá lo mismo cuando precise hacer un viaje de varios cientos de kilómetros.

“¿Quién dice que la adquisición de un vehículo eléctrico no irá asociada a los derechos de uso de un vehículo térmico de la casa vendedora durante cierto tiempo del año?”, se preguntaba Presa como parte de ese cambio previsible en la política comercial de compraventa de vehículos.

Finalmente, el responsable de Comunicación de Renault señaló que en el 2020, los vehículos eléctricos podrán alcanzar el 10% del mercado mundial, pero sólo si se optimiza el coste del vehículo y de la batería, si se dispone de la infraestructura necesaria de recarga y si se produce un cambio real en los hábitos de los usuarios.

La intervención de Joan Pallisé comenzó con los resultados de un estudio reciente por parte del RACC (Real Automóvil Club de Cataluña), que señala que el 50% de los usuarios de motos encuestados desconocía la existencia de motos eléctricas en el mercado; que el 37% de los usuarios estaría interesado en adquirir un vehículo eléctrico y de estos, el 16% lo haría aunque fuera algo más caro.

Para Pallisé, es urgente introducir el VE en la ciudad por la directiva comunitaria relativa a la calidad del aire ambiente y a una atmósfera más limpia, por la reducción de la contaminación acústica y por razones tecnológicas y de cambio climático, pero hay que tener en cuenta que “el vehículo eléctrico implicará un cambio importante en el modo de conducción”.

Un mercado con vistas al 2012

Finalmente, Antonio Lucio llamó a la reflexión en la efervescencia de un sector que empieza a dinamizarse y señaló que “aún estamos en el tiempo de los proyectos demostrativos; en un tiempo de reflexión que deberá de prolongarse a lo largo del 2011 para hacer las cosas bien, corregir defectos y carencias y estar lo suficientemente maduros para enero de 2012”, dijo.

Lucio aludió a la responsabilidad de actores como los fabricantes de vehículos, que deberán configurar sus productos en función de las necesidades de la ciudad inteligente: “los fabricantes ya no se presentan como meros vendedores de vehículos, sino también como proveedores de movilidad, donde entran en juego nuevas estrategias como el carsharing”, añadió.

Greenpeace/Meritxell Benassar

Igualmente, comentó que el VE no es la única solución a una nueva movilidad sostenible, si bien es un catalizador importante de esta tendencia, “pero a corto plazo, el vehículo eléctrico no va a aportar una gran solución, por lo que hay que apostar por él, pero de manera inteligente”, comentó. En definitiva, el nivel de las intervenciones y de los ponentes, el volumen de asistencia y la cantidad de preguntas, comentarios y sugerencias expuestas por el público y la ingente exposición de propuestas, desafíos, fortalezas y debilidades de un mercado como el del vehículo eléctrico y sus infraestructuras asociadas evidencian que nos encontramos ante algo más que un cambio en la forma en que vehículos, usuarios y ciudades se van a relacionar en los próximos años. Una verdadera revolución que está por llegar y desarrollarse y de la que probablemente, no hemos visto más que la punta del iceberg.

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