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Estudios de movilidad

Hombres y mujeres difieren en su movilidad en medios de transporte, motivos y tiempo de desplazamiento, aunque la cantidad de viajes es similar en ambos sexos.

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A principios de junio se presentaba “Dones, mobilitat, temps i ciutats” (Mujeres, movilidad, tiempos y ciudades), una obra firmada por Carme Miralles-Guasch, profesora del Departamento de Geografía de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), que imparte docencia sobre la Metodología de la Planificación Territorial, Geografía Urbana y Movilidad y Transportes, y que ha publicado el Instituto Catalán de la Mujer con el fin de analizar las diferencias de movilidad entre hombres y mujeres con el objetivo de promover políticas que incorporen la perspectiva de género y que tengan en cuenta las necesidades y experiencias de las mujeres en este ámbito.

Según la publicación, las diferencias entre los modelos de movilidad femeninos y masculinos no se basan tanto en la cantidad de desplazamientos, como en sus características. De hecho, el número de desplazamientos entre hombres y mujeres es bastante similar. Ellas realizan 3,55 desplazamientos de media al día y ellos, 3,71, dice el estudio.

Las diferencias, por tanto, se producen por cuestiones relacionadas con el rol de las mujeres en al organización social. En concreto. Por los motivos que generan los desplazamientos, los medios de transporte utilizados y por los tiempos empleados en los recorridos.  

En relación con los motivos de los desplazamientos, existen diferencias significativas, ya que el 27% de los movimientos de los hombres se deben a motivos relacionados con el trabajo y el estudio, mientras que en las mujeres, ese porcentaje es del 18,2%. En cambio, si para ellas la movilidad personal ocupa el 27%, para ellos se eleva el porcentaje al 37%.

El estudio se adentra en cada uno de los motivos específicos de la movilidad en hombres y mujeres y establece diferencias notables, por ejemplo, cuando se trata de aspectos relacionados con el ámbito del trabajo remunerado, donde se establece un 23% de la población masculina, frente a un 14% de la femenina.

Las compras para ellas representan el 11% de los desplazamientos cotidianos, mientras que para ellos es un 5,4%. Por otro lado, los hombres dedican un 9,7% a los desplazamientos derivados del ocio, frente al 7,5% de las mujeres.

Respecto a las compras cotidianas, los hombres dedican casi el 17%, mientras que las mujeres elevan este porcentaje al 26%, lo que indica, según el estudio, que ellas siguen ocupándose en mayor proporción que los hombres a esta actividad. De la misma manera, las mujeres tienen más protagonismo en los desplazamientos que implican cuidar a terceras personas, llevar a los niños al colegio o acudir al hospital o al ambulatorio.

Así pues, el estudio plantea que la movilidad es el reflejo de la vida cotidiana de las personas y que aspectos como la compaginación del trabajo y las tareas domésticas y familiares, que concentran más las mujeres que los hombres, quedan reflejados en el modo que tienen ellas de moverse.

Además de los motivos de los desplazamientos, otro factor diferenciador entre la movilidad de hombres y mujeres es el medio de transporte utilizado. Las mujeres realizan buena parte de sus desplazamientos diarios, concretamente casi el 67%, a pie y en transporte público. En cambio, los hombres utilizan el transporte público en un 48% y el privado en un 52%. En el caso de las mujeres, el uso del transporte privado es del 33%.

Especialmente relevante es que el 25% de los trayectos de las mujeres no superan los 5 minutos. Estos microdesplazamiento informan cuantitativamente de la importancia del carácter de proximidad de las gestiones de la vida cotidiana.

Una nueva perspectiva de la movilidad
El desequilibrio entre hombres y mujeres que atañe a las responsabilidades en el ámbito del trabajo familiar y doméstico y las respectivas necesidades en relación con la compaginación de estas actividades con los tiempos dedicados al trabajo remunerado, son algunos de los factores que determinan estas diferencias.

El análisis de la perspectiva de género permite renovar el modelo imperante que consideraba hasta ahora los modelos masculinos de movilidad como hegemónicos, e introducir mejoras que tengan en cuenta las necesidades de movilidad de toda la población, según el estudio de Miralles-Guasch.

El texto analiza la movilidad a partir de los datos de la Encuesta de Movilidad Cotidiana (EMQ) del año 2006, que es la primera y última, por ahora, sobre la movilidad en todo el territorio catalán, no sólo de Barcelona, y que destaca por tener en cuenta aspectos centrados en las personas y no sólo en los sistemas utilizados para desplazarse.

Otro aspecto que subraya este trabajo es la actualización del concepto de movilidad, ligado a la distancia recorrida. Antes se primaba la distancia y ahora lo que más cuenta es el tiempo, y no sólo cuantitativo, también cualitativo.

Según este criterio, era más móvil aquella persona que hacía un solo desplazamiento simple de 30 kilómetros al día para ir a trabajar, que aquella otra que sólo recorría uno, pero que suponía encargar el pan, llevar a los niños a la escuela y llegar a su lugar de trabajo. En el segundo caso, con mucha menos distancia se realiza un recorrido más complejo. Estos son los desplazamientos más característicos entre la población femenina debido a la multiplicidad de funciones, tanto en la esfera pública como en la privada.

La introducción del concepto de “desplazamiento complejo” es importante, porque se tienen así en cuenta las necesidades de toda la población y permiten ofrecer soluciones adaptadas a estas necesidades.

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