Las administraciones públicas de la Unión Europea están incorporando herramientas de inteligencia artificial generativa (GenAI) para apoyar tareas como la redacción de documentos, la gestión del conocimiento, el tratamiento de información y la prestación de servicios públicos, mientras afrontan retos de gobernanza, protección de datos, preparación organizativa y soberanía tecnológica. Un informe del Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea analiza cómo se está adoptando e integrando esta tecnología en el sector público europeo. El trabajo combina entrevistas, estudios de caso y revisión de literatura, y examina tanto el uso individual por parte del personal funcionario como los procesos organizativos necesarios para una asimilación estratégica.

El documento, titulado ‘The adoption of Generative AI in EU public administrations: exploring individual behaviours and organisational approaches’, sitúa el debate en un contexto de rápida transformación del trabajo público y de aceleración de las discusiones políticas sobre el uso de la IA generativa en Europa.
Uso de GenAI por el personal público y riesgos asociados
En el plano individual, el informe identifica tensiones persistentes entre autonomía y dependencia, innovación y control, así como entre experimentación y regulación. Los empleados públicos perciben cada vez más la GenAI como un asistente cognitivo capaz de mejorar la productividad, apoyar la toma de decisiones y facilitar el acceso al conocimiento interno de las organizaciones.
Al mismo tiempo, el estudio señala preocupaciones sobre la fiabilidad de los resultados, la dependencia excesiva de estas herramientas, la posible pérdida de habilidades y el uso extendido de soluciones comerciales externas fuera de los canales formales de las administraciones. Estos elementos plantean desafíos específicos para la supervisión, la seguridad y la coherencia organizativa.
Integración organizativa y gobernanza de la IA generativa
En el ámbito organizativo, la adopción de GenAI no se limita al despliegue de soluciones tecnológicas. El informe subraya que su asimilación requiere entornos seguros y fáciles de utilizar, capacidades de gobernanza, infraestructuras de datos y tecnología, competencias profesionales y mecanismos de experimentación, seguimiento y adaptación continua.
El análisis plantea que las estrategias de integración pueden variar según el tipo de valor que cada administración busque generar con el uso de la IA generativa. Los enfoques más ligeros pueden ser suficientes para tareas de apoyo operativo, mientras que las formas más avanzadas de aumento cognitivo y colaboración entre personas e inteligencia artificial requieren una integración organizativa más profunda y marcos de gobernanza más estratégicos.
El informe propone un marco basado en el valor para orientar esta reflexión y apoyar la toma de decisiones públicas. A partir de sus conclusiones, plantea recomendaciones operativas de política pública dirigidas a facilitar una adopción responsable, segura y escalable de la GenAI en el sector público.
En definitiva, la publicación sostiene que las administraciones europeas y los Estados miembros deben valorar cómo aprovechar las oportunidades de la IA generativa y avanzar desde experiencias fragmentadas hacia una integración más estratégica y controlada en los procesos administrativos y en la prestación de servicios públicos.