El Gobierno de España ha presentado este miércoles la II Estrategia Nacional para la Equidad Territorial y el Reto Demográfico, que establece las grandes líneas de acción y medidas para cada uno de los niveles de la Administración, de acuerdo con sus competencias, e interpela a la sociedad civil, buscando la máxima integración. La nueva estrategia se ha organizado en siete elementos fundamentales, como la resiliencia y adaptación a la emergencia climática, la equidad territorial y el dinamismo socioeconómico-local, entre otros.

La II Estrategia Nacional para la Equidad Territorial y el Reto Demográfico es una hoja de ruta que da continuidad y coherencia al conjunto de políticas públicas destinadas a garantizar el desarrollo equilibrado de todos los territorios en España, abordando las desigualdades y desafíos demográficos desde un enfoque integral. Se configura como un texto en continua actualización, que podrá completarse con análisis sectoriales hacia temáticas concretas (vivienda, transporte, relevo generacional, inclusión o perspectiva de género) y análisis territoriales, que puedan facilitar la elaboración de estrategias locales integradas.
Cinco pilares verticales y dos ejes transversales
La apuesta por un enfoque territorial integrado, que supere la fragmentación sectorial y se articule desde el principio de resiliencia, demanda de una implicación real de todos los niveles del Gobierno: local, supramunicipal, autonómico y estatal, junto a la participación de otros actores. Para lograr esa implicación, la Estrategia se ha organizado en siete elementos fundamentales: cinco pilares verticales y dos ejes transversales, que dan sustento al resto.
El primer pilar se basa en la resiliencia y adaptación a la emergencia climática en los territorios: el medio rural requiere instrumentos para reconocer los servicios ambientales que presta y dotarlo de infraestructuras, empleo y servicios que aprovechen la transición ecológica. El segundo pilar apuesta por la equidad territorial en el acceso a infraestructuras y servicios: al reducir las brechas urbano-rurales, asegurar las condiciones equivalentes de bienestar y calidad de vida en todo el territorio y lograr un acceso funcional a los servicios esenciales. Y el tercer pilar radica en el dinamismo socioeconómico-local: al impulsar el desarrollo endógeno, la atracción de talento, la creación de empleo de calidad y la diversificación económica adaptada a las singularidades de cada territorio.
Por su parte, el cuarto pilar se basa en la igualdad e inclusión en los territorios: apoyo a la cohesión social, igualdad e identidad social inclusiva, que promueve el arraigo, la igualdad de oportunidades y la integración social a través de políticas activas de acogida e inclusión dirigidas a mujeres, jóvenes, familias, personas mayores, migrantes nacionales y extranjeros, y otros colectivos vulnerables o con necesidades particulares; y el quinto pilar en la cultura, identidad y arraigo: apoyo a la cultura local, preservando sus activos y promoviendo una comunicación plural y representativa de la realidad rural contemporánea.
Por último, el eje transversal 6 se dedica a la ciencia, investigación y herramientas de conocimiento: para proporcionar datos, análisis, investigaciones y creación de conocimiento por y para el mundo rural, que sirvan a las administraciones públicas para diseñar políticas eficaces y que puedan ser puestos al servicio de la comunidad investigadora, de las asociaciones y otros actores del territorio y de la ciudadanía en general. Y el eje transversal 7 a la gobernanza, perspectiva rural y planificación: para reforzar la gobernanza multinivel, la participación, la escalabilidad territorial y las capacidades técnicas de las entidades locales.
Además, para facilitar los análisis territoriales, la Estrategia irá acompañada de la creación de un Observatorio de Equidad Territorial y Reto Demográfico, como herramienta de análisis basada en distintos indicadores. Este observatorio estudiará cada territorio, facilitando que el diseño de políticas públicas y actuaciones sea más adaptado a sus necesidades concretas.
Proceso de consulta pública
La tramitación de la nueva Estrategia se inició en enero de 2025, cuando el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) hizo la apertura de la consulta pública previa, que recibió 193 aportaciones de entidades del mundo rural, municipios y particulares, algunas de las cuales reunían aportaciones de distintas entidades.
Ahora, para definir una estrategia aún más consensuada, el Miteco someterá el documento a un segundo proceso de consulta pública, abierto a administraciones, empresas, asociaciones y público en general, que podrán remitir desde este miércoles sus aportaciones.
Finalmente, tras la incorporación de los criterios que procedan, el texto definitivo se elevará al Consejo de Ministros.