El Consejo de Ministros ha aprobado una nueva Estrategia de Desarrollo Sostenible, elaborada por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, que incluye 100 metas orientadas a reforzar el bienestar social y avanzar hacia un modelo económico y urbano más sostenible. La estrategia pone especial énfasis en vivienda, descarbonización y mejora del medio ambiente, contribuyendo a la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030.

La estrategia establece metas para descarbonizar la economía, aumentar las energías renovables, reducir los gases de efecto invernadero y destinar más recursos a la adaptación frente a fenómenos climáticos extremos. Asimismo, incluye medidas para proteger los ecosistemas y la biodiversidad, así como iniciativas que vinculan sostenibilidad energética con desarrollo económico, turismo verde y cohesión territorial.
Entre las medidas más destacadas se encuentra triplicar la inversión pública en vivienda, con 7.000 millones de euros hasta 2030, y alcanzar un 5% de vivienda en alquiler social en cuatro años. También se prevé incorporar hasta un 10% de las viviendas actualmente dedicadas al turismo al mercado de alquiler, priorizando el acceso de los jóvenes y mejorando la cohesión urbana.
Principales ejes de la Estrategia de Desarrollo Sostenible
La Estrategia de Desarrollo Sostenible se organiza en cuatro ejes principales: bienestar social, transformación económica sostenible, cohesión territorial y garantía de derechos. El primero busca fortalecer el estado del bienestar, reduciendo la pobreza y la desigualdad, garantizando el acceso a prestaciones asistenciales y servicios públicos esenciales, y protegiendo especialmente a los colectivos más vulnerables y a la infancia.
El segundo reto se centra en transformar el modelo económico hacia la sostenibilidad, la economía circular y la creación de empleo digno, promoviendo la descarbonización, la innovación y la inclusión laboral, incluyendo medidas contra la pobreza energética. El tercer reto aborda la vertebración territorial sostenible, fomentando la adaptación al cambio climático, la protección de ecosistemas y la revitalización del medio rural, con el objetivo de lograr territorios más resilientes y equilibrados.
Finalmente, el cuarto reto pone en el centro los derechos humanos y la igualdad, promoviendo la equidad de género, la lucha contra la discriminación y la inclusión social de personas migrantes, así como garantizando el acceso a la cultura como derecho fundamental.
La estrategia renueva la anterior vigente entre 2020 y 2025 y se ha elaborado mediante un proceso colaborativo que ha contado con la participación de todos los ministerios, gobiernos autonómicos, entidades locales, sociedad civil, académicos y el sector privado, buscando asegurar la coherencia, seguimiento y cumplimiento de las metas.