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Los retos de Madrid son reducir los niveles de dióxido de nitrógeno y facilitar la movilidad desde el extrarradio hacia la ciudad a través del transporte público.

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Madrid tiene como asignatura pendiente en movilidad reducir en 4 ó 5 años los niveles de dióxido de nitrógeno y partículas en suspensión, para cumplir con las exigencias de Bruselas en la materia, y lograr trasladar la intermodalidad existente en el transporte público al vehículo privado para reducir su uso en ciudad por parte de los ciudadanos que residen en el extrarradio.

De izquierda a derecha, el presidente del RACC, Sebastià Salvadó, el alcalde de Madrid, Alberto Ruíz Gallardón, y Miquel Nadal, director de la Fundación RACC

Así lo planteó Alberto Ruíz Gallardón este martes 13 de julio en Madrid, durante su intervención en la primera Tribuna organizada por el RACC, titulada “La apuesta de la ciudad de Madrid por una movilidad sostenible”, donde el alcalde madrileño fue invitado a inaugurar el plantel de ponentes.

Gallardón hizo un repaso por las actuaciones que su gobierno ha llevado a cabo en Madrid, enfocadas hacia una movilidad sostenible para la ciudad del siglo XXI, que en su opinión debe basarse en un planeamiento urbano que no obligue a la utilización del vehículo privado.

El alcalde madrileño aludió a la necesidad, por parte de las administraciones, de concienciar a la sociedad sobre la necesidad y las ventajas de un cambio en los hábitos y formas de desplazamiento y que a su vez, sea la sociedad la que exija a la industria otro paradigma de movilidad en la fabricación de vehículos.

“El ayuntamiento de Madrid ha hecho un esfuerzo, incluido el económico, en la promoción de la movilidad eléctrica a través de la instalación de puntos de carga de vehículos eléctricos a pie de calle en la ciudad, cuyo nivel de ocupación es casi inexistente ahora mismo, pero la cuestión es que si la propia administración no realiza ese esfuerzo, ¿quién va a dar los primeros pasos para impulsar esta demanda a otros actores del mercado?”, señaló el edil.

Asimismo, Gallardón apuntó que si bien Madrid ha logrado reducir sus emisiones de CO2 por debajo de otras ciudades europeas similares, "tenemos en estudio conocer cuáles son los grados de contaminantes (dióxido de nitrógeno y partículas en suspensión) en las distintas zonas de la capital para poder establecer medidas restrictivas cuando se sobrepase el nivel de contaminación, pero para ello, necesitamos desarrollos tecnológicos como aplicaciones informáticas que nos permitan establecer tarifas del SER en función de la contaminación de la zona".

Gallardón añadió que para poder aplicar las mismas ventajas de exención de pago en el SER que disfrutan los vehículos eléctricos en Madrid, a otros vehículos con tecnologías de propulsión eficiente como los híbridos, “necesitaríamos, en primer lugar, poder tener la certeza de que esos vehículos híbridos emplean únicamente el motor eléctrico en sus desplazamientos por ciudad y a día de hoy, no contamos con una tecnología que lo pueda acreditar”, dijo Gallardón, quien planteó como opción primar, a través del impuesto de circulación, a aquellos vehículos que reduzcan sus emisiones, alineando, así, dicho impuesto al de matriculación”.

Tras su intervención y preguntado sobre los aparcamientos disuasorios para los residentes en la Comunidad de Madrid que acuden regularmente a la ciudad, pero que no viven en el área metropolitana, Gallardón comentó que, si bien Madrid ha sabido resolver satisfactoriamente la intermodalidad entre los distintos tipos de transporte público, la asignatura pendiente estaba en trasladar esa intermodalidad entre el transporte público y el vehículo privado.

“El problema de los aparcamientos disuasorios es que para que sean realmente efectivos y eficientes, deben estar en el entorno de la M50 y no más próximos a la ciudad, porque entonces se corre el riesgo de que el usuario, ante la proximidad con el punto de destino, decida terminar el trayecto en su vehículo y se adentre en la ciudad con él”, afirmó el alcalde madrileño, quien señaló que ello supone un esfuerzo que no es exclusivo de la ciudad de Madrid, sino de la propia Comunidad Autónoma.

Finalmente, Gallardón definió lo que a su juicio debiera ser la idea de una ciudad del siglo XXI en términos de movilidad: “Mi idea de ciudad es aquella en la que pueda disponer de mi vehículo privado no contaminante, pero que no tenga que usarlo todos los días por necesidad para desplazarme y que si la distancia que tengo que realizar diariamente para moverme es inferior a 5 kilómetros, pueda valerme de otros modos de transporte alternativos como la bicicleta. Una ciudad que recupere, en definitiva, el espacio para los peatones”, sentenció.

Las tribunas RACC consisten en una serie de jornadas que, de manera periódica, pondrán sobre la mesa temas de especial interés relacionados con la movilidad y que tras esta primera convocatoria, se prevé una segunda a mediados de septiembre, con la participación de la ministra de Medioambiente y Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, según comentó el director de la Fundación RACC, Miquel Espinosa.

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