El estudio, elaborado por NTT DATA y Fundación ONCE, analiza la soledad en las generaciones Z y Alfa, concluyendo que está más vinculada a la sensación de no pertenecer y a la comparación con los demás que a la ausencia de vínculos, una situación que puede intensificarse en las personas con discapacidad por la carga emocional de tener que explicar y justificar su realidad. En este contexto, la inteligencia artificial generativa se presenta como una herramienta de apoyo cotidiano para el aprendizaje, la organización, la creación de contenidos y, en momentos de soledad, el desahogo y la reflexión, aunque sin sustituir la empatía ni la conexión humana. El análisis también reclama una mayor responsabilidad de las empresas tecnológicas en la protección digital de los menores, avanzando hacia un modelo en el que la seguridad no recaiga exclusivamente en las familias y tutores.